Santiago Bernal: cantante bogotano que fusiona diferentes géneros musicales con aires flamencos

hace 1 hora
Por: Santiago Montenegro

Desigualdad, ¿única culpable?

A raíz de las protestas sociales en varios países del mundo y en la región, crecientemente se argumenta que su causa radica, casi exclusivamente, en una gran desigualdad económica y social. Estos argumentos los están presentando académicos y analistas del país y del exterior, como el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, en reciente entrevista en El Tiempo y en el Hay Festival, en Cartagena.

Sin duda, en nuestros países existe aún mucha desigualdad, pero, como lo ha planteado Carlos Peña, rector de la Universidad Diego Portales de Chile, antes de dejarse abrumar por la facticidad de las marchas y la violencia, y antes de tomar partido, es bueno tomar distancia. Por varias razones.

En primer lugar, porque si la desigualdad fuese su primordial causa, desde hace décadas, no solo Chile y Colombia, sino toda América Latina habría sido un continente en llamas. De allí surge la pregunta: ¿por qué la protesta ahora y no antes?

La segunda razón para cuestionar el papel determinante de la desigualdad en la actual coyuntura es que ha caído en montos importantes. Por ejemplo, el coeficiente de Gini de Chile cayó diez puntos y el de Colombia cinco desde el año 2000, y también ha habido una mejora dramática en otros indicadores, como la pobreza, que en 1990 en Chile era superior a un 40 %, hoy en día es 7 % para toda la población y entre los adultos mayores es de solo 4 %. Entre otros, estos resultados también explican por qué Chile ocupa el primer lugar en el índice de desarrollo humano en América Latina.

En tercer lugar, es dudoso explicar la actual crisis como una protesta contra los presuntos sectores causantes de la desigualdad, simbolizadas en el mismo presidente de la República, porque en el caso de Chile muchos de los que votaron por Sebastián Piñera son los mismos que hoy protestan en las calles. Esto sugiere que, seguramente, muchos protestan hoy, no necesariamente por la desigualdad, sino porque sus expectativas de mayor ingreso y bienestar no se han materializado, como lo había prometido el mismo Piñera.

En cuarto lugar, si la desigualdad fuese la causa primordial de nuestros males, entonces Venezuela sería el paraíso de América Latina. Porque, según cifras del gobierno, Venezuela redujo el coeficiente de Gini en diez puntos entre 2000 y 2018, cayendo a un nivel de tan solo 37, el más bajo de la región. Por supuesto, si estas cifras son ciertas, la dictadura chavista las habría logrado igualando al pueblo en la miseria y exiliando a más de cuatro millones y medio de habitantes.

En este contexto, es importante volver a los argumentos del profesor Stiglitz en dos sentidos. Primero, para considerar que, si bien la desigualdad es un factor que en alguna medida puede explicar la actual coyuntura social, tenemos también que explorar otras causas importantes. Y en segundo lugar, para decirles a quienes quieren leer en los planteamientos de Stiglitz una propuesta para acabar con la economía de mercado, que están muy equivocados. Porque Stiglitz propone medidas como impuestos más progresivos, medidas de redistribución a través del gasto público en educación o salud, administrar mejor la globalización o darles más poder de negociación a los trabajadores. Es decir, propone políticas reformistas, pero jamás acabar con la economía de mercado. Porque él sabe que hacerlo conduciría a acabar con la sociedad abierta, la libertad y la democracia.

902649

2020-02-03T00:00:07-05:00

column

2020-02-03T07:58:47-05:00

[email protected]

none

Desigualdad, ¿única culpable?

31

3554

3585

 

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Santiago Montenegro

Imperativo: unirnos contra la pandemia

Más, no menos, globalización

Los académicos y la política

James, vete del Real Madrid

Clamor por orden