Por: Columnista invitado

Desinformación e incertidumbre rodean los Cerros Orientales de Bogotá

Por Martha Moreno Mesa

Es la controversia alrededor de los Cerros Orientales de Bogotá que ha estado marcada por la desinformación de quienes creen que se llenarán de edificios y la incertidumbre por falta de normas claras para los constructores.

Lo que queda en el ambiente es la necesidad de una argumentación informada a la hora de tener discusiones. Por eso, desde hace unas semanas se mueve en redes sociales un video que revela la versión pública y abierta de los constructores respecto al tema, y entrega al público una investigación rigurosa sobre la realidad ambiental y jurídica de los cerros.

Quienes se han dicho defensores de la Reserva Forestal argumentan que se construirá en gran parte de ella generando un fuerte impacto ambiental. Sin embargo, el video evidencia que los proyectos que se encuentran frenados contemplan la utilización de 20 hectáreas de la franja de adecuación, donde es permitido algunos desarrollos, y que la zona de reserva no será intervenida por parte de los constructores formales, quienes son totalmente respetuosos de la reserva delimitada.

Ellos han sido aliados de su cuidado y protección desde 1990, año en el que se firmó el Acuerdo 6 del Concejo de Bogotá, mediante el cual el Distrito les propuso ayudar a reubicar a la población de barrios informales de los cerros y sembrar especies nativas donde se había destruido la vegetación a causa de los asentamientos y la minería. A cambio, podrían construir en una pequeña porción de la tierra recuperada.

Pese a que cumplieron, después de 15 años no han podido construir debido a una serie de actos administrativos, demandas y fallos, que los ha mantenido en un limbo jurídico. Si bien el Consejo de Estado, como última instancia, reconoció el Acuerdo 6 y la resolución 1582 de 2005, y falló a favor de respetar el trato con los constructores, se interpusieron acciones para no dejar levantar edificaciones en las zonas donde ya los constructores habían ganado el derecho. Situación que dejó la puerta abierta a la construcción ilegal que por tantos años ha sido la responsable del deterioro de los cerros.

Como representantes del sector, confiamos en que al conocer estos aspectos, se dé una discusión más equilibrada y reflexiva, en la que se entienda que los constructores formales no son enemigos de la Reserva Forestal y se reconozca la importancia de respetar sus derechos. Por eso todo lo que argumenta el video está basado en documentación soportada en la página www.cerrosorientales.com.

Es necesario entender que esta discusión va más allá de una pelea de árboles contra ladrillos; de hecho es una situación mucho más compleja, porque se pone en juego la institucionalidad al ir en contravía del fallo del Consejo de Estado. ¿Árboles o ladrillos? Ambos pueden y deben coexistir, no solo para garantizar el respeto y utilidad de los cerros, sino para garantizar el desarrollo urbano sostenible de Bogotá.

Gerente de Camacol Bogotá y Cundinamarca

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