Por: Rafael Orduz

Desinterés crónico por CyT

Con los datos estadísticos hay que tener cuidado. Así, por ejemplo, según la ONU, el número de hectáreas sembradas de coca subió en 2011 a 64.000 hectáreas, un 3% más que en el 2010. Sin embargo, el Departamento de Estado de EE.UU. dice que no, que, por el contrario, hubo una reducción del 14%.

En otros terrenos, los de ciencia y tecnología (CyT), investigación y desarrollo (I+D), ocurre algo similar. La diferencia con el ejemplo narcótico es que, en este caso, a pesar de las diferencias en cifras de diagnóstico, los datos son de llorar.

De acuerdo con los indicadores de desarrollo (Banco Mundial), el número de investigadores en Colombia no pasaba de 157 por cada millón de habitantes (2008). No obstante, según el Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología, hay entre 280 y 350 investigadores por cada millón de habitantes (entre 13.000 y 16.000 investigadores en Colombia, 2010). Sea la del BM o la del Observatorio, las cifras son irrisorias.

Un país como Corea del Sur cuenta con 6.058 investigadores por cada millón de habitantes (cerca de 300.000 en todo el país; BM/KAD). Finlandia, que cuenta con sólo cinco millones de habitantes, tiene más de 37.000 profesionales dedicados a I+D. Análisis parecido puede realizarse en otros ámbitos como los de las patentes, las publicaciones, las inversiones en CyT, etc.

De ahí que, si se realizara un ejercicio con ciudadanos del mundo tomados al azar y se les preguntara qué marcas, ideas o personajes asocian con los nombres de países como los señalados, la respuesta sería del estilo siguiente: Samsung, LG, Hyundai, Nokia, etc.... Denominador común: productos y servicios caracterizados por su alto contenido de conocimiento. Detrás de ello, investigación y desarrollo, maestrías y doctorados de primera, cultura y capacidad de innovación, habilidades para leer y escribir...

En nuestro caso, además del orgullo de escuchar que personajes como Shakira o García Márquez cuentan con reconocimiento mundial, de telenovelas como Café y las producciones acerca de los capos, quizás se mencione a Juan Valdez, las flores y, qué vergüenza, la cocaína. Ni siquiera el himno nacional es ya el segundo más bello después de la Marsellesa...

El tema de CyT ha sido diagnosticado muchas veces. De hecho, el plan de desarrollo ‘Prosperidad para todos’ abunda en datos y retos. El problema no es, entonces, desconocimiento. Tampoco sólo de dinero. Hay billete de regalías e incapacidad de gestión.

Se trata de un desinterés crónico, recurrente, de parte de dirigentes públicos y privados, incluyendo la mayor parte de la dirigencia académica, independiente de si Colciencias pertenece al DNP o si reporta al presidente. La afirmación del director saliente de Colciencias, según la cual “durante cuatro meses ni el presidente... ni el ministro de Hacienda... lo recibieron...” (Semana, 29.7.12) es tan sólo un incidente.

Mientras haya minerales, petróleo, cafecito, ¿para qué preocuparse por detalles menores como ciencia y tecnología?

 

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