Por: Hernán Peláez Restrepo

Despacio

El saber lo llaman suerte. Una forma de desconocer los atributos de alguien cuando consigue un logro.

Tal es el caso de Pékerman, quien, contrariando todos los principios del fútbol de alta competencia, y el Mundial lo es, realizó borrón y cuenta nueva. Todos los entendidos en la materia vieron con desconfianza la cantidad enorme de cambios en el plantel original para el partido con Japón. La única selección de las participantes que utilizó hasta ahora 21 jugadores, faltando Camilo Vargas y Bacca, una decisión irreverente si se quiere.

La pregunta es: ¿qué consiguió con ese experimento? Intentaré ofrecer una respuesta que, por supuesto, no pretendo que sea la verdad revelada. Es una reflexión y nada más.

Nos dimos cuenta, sobre todo en el primer tiempo, que el grupo carecía de líder. No vi un orientador de palabra y de hecho. Los jugadores, cada quien por su lado, quisieron responder a una instrucción. Por eso nos vimos acosados en defensa y aislados en ataque. Se suponía que Quintero iba a organizar la parada en asociación con Juan Guillermo Cuadrado.

No hubo tal y, antes por el contrario, Quintero quiso lucirse individualmente. Con este jugador, de condiciones innegables, pasa algo curioso. Nunca hasta ahora se ha consolidado como titular, en su paso fugaz por Italia y Portugal. Quisiera creer que sus técnicos lo ven como un buen suplente, capaz de entrar a jugar en ciertas circunstancias.

Pékerman envió a James, de lejos el mejor jugador del momento en Colombia, para que organizara, hiciera jugar a Jackson, a quien conoce bien, y a Ramos, quien en silencio demostró, cuando pudo, entender el juego para una escaramuza en contragolpe. James marcó el estilo apropiado, disfrutó ver a Jackson en su despertar goleador y de ñapa nos regaló un magistral gol. A su compás, otros jugadores se dieron cuenta de la oportunidad que vivían de jugar un Mundial.

Curiosamente, los ocho cambios de comienzo salieron bien librados por el ingreso de James. Y es ahí donde se valora la voz de mando de Yepes. Equipo donde nadie hable, por respeto a un compañero, va por mal camino.
Contrario a la lógica, Pékerman ya puede decir que todos, a excepción de Vargas y Bacca, se dieron el champú de jugar. Él tendrá sus conclusiones y veremos si los dos goles de Jackson le podrían interesar en el choque con Uruguay, recordando que todos los goleadores en el mundo viven rachas. Jackson se reencontró y está listo para jugar con Teo o confiar en otra oportunidad. Además, siempre se aseguró que juegan los que están bien.

 

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