Desprestigio

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La firma estadounidense DCI Group, contratada por los hijos Tomás y Jerónimo Uribe Moreno por 40.000 dólares al mes, hace mucho más que relaciones públicas, cabildeo y consultoría de negocios.

Según un artículo publicado en prensa estadounidense que exploró la profundidad de esta organización, una de las habilidades especiales del importante grupo de consultoría es su experiencia en el desarrollo de organizaciones de base falsas.

Me explico.

Según el periodista, “estos grupos u organizaciones de base artificiales —fake grassroots organizations— crean la percepción de que los ciudadanos comunes han unido fuerzas para apoyar una causa particular, lo que produce un desafío en la transparencia de gobierno al ocultar las intenciones detrás de movimientos y crear la impresión de que las cosas no son como aparentan. En otras palabras, mentir”.

Según el articulo, un excelente ejemplo de esta táctica fue el grupo de fachada respaldado por la DCI “Stop Too Big To Fail”, cuyo objetivo era acabar con la reforma de Wall Street. “Stop Too Big To Fail fue una operación de base artificial financiada por intereses corporativos para dar la apariencia de una oposición de la gente a la reforma”.

Pues la consultora que contrataron los Uribe, tal y como lo reveló el periodista de AP Joshua Goodman, busca hacer lobby en los Estados Unidos para impedir que aumente la reputación negativa del expresidente Álvaro Uribe Vélez en ese país. Esto, tras conocerse la captura ordenada por la Corte Suprema de Justicia el pasado 4 de agosto de 2020.

Seguramente es un esfuerzo que busca que al expresidente Uribe no le quiten su visa de los Estados Unidos y posar como víctima de la justicia repitiendo un mensaje falso: que los jueces están al servicio de los comunistas de las Farc y liberaron a Santrich confabulados con el senador Iván Cepeda. Así lo están haciendo creer desde la página web Free Uribe y su cuenta de Twitter, creada como parte de esta estrategia.

Goodman logró establecer que DCI Group defiende a su cliente atacando a sus contrincantes o lo que ellos determinan que son sus contrincantes. Según otras fuentes cercanas al tema, esta estrategia en específico está dirigida a generar descrédito y desprestigio en contra de la Corte Suprema, sus magistrados, los periodistas que han escrito sobre el tema de la manipulación de testigos —entre los cuales me encuentro—, y el senador Iván Cepeda a quien constantemente ahora llaman de manera falsa y calumniosa “la nueva Farc”.

Pero no solo es interesante eso. La empresa que utilizaron los Uribe para firmar el contrato también merece su revisión. Según el contrato publicado por AP, la firma colombiana 31416 S.A.S. contrató a DCI en agosto pasado para liderar la “campaña pública en defensa” del detenido exsenador.

Según los documentos corporativos, 31416 S.A.S. fue creada por los hermanos Uribe en un principio en Bogotá y después en Medellín, y se dedica a actividades inmobiliarias realizadas con bienes propios o arrendados. En 2014 se reunió la asamblea general de accionistas y nombraron como gerente a Tomás y a Jerónimo de suplente.

Aunque parezca una empresa de papel con ese nombre tan críptico y movimientos societarios que son entre los mismos hermanos Uribe, la empresa tiene la capacidad financiera de pagar 120.000 dólares por tres meses de trabajo a DCI, es decir, casi 450 millones de pesos.

Sin despeinarse y en plena pandemia, cuando las actividades inmobiliarias han sufrido un gran golpe en sus finanzas.

Pero se han visto los frutos. Como la campaña que se inició con el lema “... su historia, su carrera pública y su legado”, en la que se estableció que el exsenador fue víctima de dos atentados por parte de las Farc en Barranquilla siendo precandidato a la Presidencia.

Pues nada más falso.

Informes de inteligencia han establecido que el primer supuesto atentado ocurrido en 2002 que sufrió Uribe fue un montaje. El conductor de ese entonces del precandidato era el criminal Bonifacio Cohen de la organización de Marquitos Figueroa, la misma que estaba relacionada al Ñeñe Hernández.

Cohen ejecutó un supuesto atentado contra Uribe para hacerle creer a la sociedad que, si no votaban por él, las Farc se tomarían el país. Suena familiar. La Policía determinó que alias El Boni, el lugarteniente de la organización de Marquitos Figueroa, conducía el carro de Álvaro Uribe y el atentado fue calificado como un montaje. (Ver El Boni).

El otro supuesto atentado tiene que ver con los hechos ocurridos en Bogotá previos a la posesión de Uribe. Según reportó la revista Semana en 2006, el plan fue maquiavélico. Sin embargo, fue realizado de manera tan torpe que sus autores dejaron todas las huellas y los rastros más visibles, por lo que ahora ya están identificados.

“Al menos cuatro oficiales del Ejército Nacional fueron protagonistas de uno de los mayores escándalos de los últimos años: planearon y ejecutaron una serie de al menos siete atentados en Bogotá para posteriormente cobrar los positivos ante sus superiores. La acción de los oficiales fue tan fríamente calculada que la hicieron antes de la segunda posesión del presidente Álvaro Uribe, un escenario donde el impacto era de mayores consecuencias como en efecto ocurrió”. (Ver Oficiales del Ejército montaron atentados)

Ahora quieren volver esos atentados, que nunca fueron más que montajes, una realidad.

Como seguirán haciendo lo mismo en contra de los críticos del expresidente Uribe y los que hemos denunciado la situación que hoy lo tiene en casa por cárcel.

Ejemplo de eso han sido los recientes ataques en mi contra, al igual que nuevos ataques a la página de Losdanieles.com con informaciones falsas para generar descrédito y desprestigio. Lo he dicho en el pasado y lo repito ahora, no tengo nada que ocultar y no les temo a las mentiras.

@yohirakerman, akermancolumnista@gmail.com

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