Por: Rafael Orduz

Después de la luna de miel...

Cualquiera que sea el resultado del partido del viernes contra Brasil, los colombianos, con todas las diferencias que nos separan, hemos gozado como nunca el desempeño de la selección. No sólo por los triunfos, cuatro hasta hoy, sino por los medios utilizados para obtener los buenos resultados.

Jugadores que aprendieron a trabajar en equipo, sin menospreciar a ningún rival, que se crecieron y jugaron de tú a tú con sus adversarios. Pékerman, inteligente, paciente y modesto, ha dado a nuestros líderes de la política y otros campos una lección de estrategia, respeto y humildad. Jugadores y director son nuestros ídolos, pase lo que pase con Brasil.

Qué alegría la inmensa capacidad de la generación de James, Cuadrado, Teo, que incluye a Caterine Ibargüen, Nairo Quintana y Mariana Pajón, de competir con juego limpio y destacarse por su trabajo y disciplina en los escenarios más exigentes del mundo en sus deportes.

La luna de miel del fútbol nos permitió dejar a un lado, por unas semanas, la gritería de la campaña presidencial, las mutuas acusaciones, la pretensión de destrucción del adversario, las manipulaciones en las redes. Difícil medir qué tanto le aportó a Santos el triunfo de la selección contra Grecia; lo que sí es cierto es que el ambiente de coexistencia y alegría de los colombianos alrededor del fútbol parecería ir en la misma vía de la búsqueda de la paz.

Otra de las delicias de la luna de miel es que no hubo ni ganas ni tiempo para los trinos de la amargura y la agresión poselectorales de algunos. ¡Qué pereza! En pocos días la cuenta de Twitter de James Rodríguez llegó a contar 2’650.000 seguidores. La gente, complacida, prefirió gozar y compartir los triunfos. El viernes, después de mandar a casa a la selección uruguaya, el trino de Falcao, que tiene cinco millones y medio de seguidores, fue “retuiteado” decenas de miles de veces: “El mejor gol del Mundial, lejos, el que acaba de hacer James”.

El Mundial de Fútbol llegará a su fin y la luna de miel dará paso a la cotidianidad. Nos aguarda la expectativa doble de la política: lo que ocurrirá en el Congreso y los cambios que Santos emprenda a partir del 7 de agosto. Ojalá Uribe se posesione. Jugará en igualdad de condiciones a los demás 101 senadores, algunos de los cuales no desperdiciarán oportunidad para el contrapunto, particularmente en temas asociados al paramilitarismo, los falsos positivos y temas afines familiares.

Más allá del papel que desempeñarán congresistas brillantes como Claudia López, Ángela Robledo y Angélica Lozano, el control político, una de las obligaciones del Congreso, será ejercido por el Centro Democrático y..., quién lo creyera, en alianza con senadores como Robledo.

En cuanto a Santos, está por verse qué tanto se trató de la venta de una ilusión o de aprovechar el segundo tiempo, como en el partido de Colombia contra Japón, para construir golazos contra la impunidad, la guerra y la mala calidad de la educación.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Rafael Orduz

Santos: gracias por el respeto y la paz

Asesinatos y desconfianza al tope

Centro descentrado

Gracias, Santos, y voto en blanco