Por: J. William Pearl

Destino

Paraguay cuenta ahora con un nuevo Presidente, nombrado después de que el Congreso removiera a Fernando Lugo por encontrarlo responsable del homicidio de seis policías y once indígenas.

La gran mayoría del Congreso pertenece al partido Colorado, que gobernó al Paraguay hasta el año 2008, después de seis décadas en el poder. Lugo no era de los afectos del Congreso. No por tener hijos cuando era sacerdote, ni mucho menos, por no pensar y actuar como ellos, pues es clara su tendencia ideológica de izquierda.

Todo sucedió tan rápido que Lugo no se logró defender de las acusaciones del homicidio. No alcanzó a preparar bien su defensa y, sin embargo, terminó por acoger la sentencia que al final lo alejó del poder.

Pero claro, todo esto le ha traído inconvenientes a Paraguay. Por ejemplo, los países miembros de UNASUR reaccionaron airosos y sacaron del grupo a Paraguay, hasta cuando se den nuevas elecciones presidenciales. Sin embargo, José Miguel Insulza, líder de la Organización de Estados Americanos (OEA), de la que Paraguay es miembro, manifestó que el cambio de presidente es legal en su procedimiento.

Y sí, todo fue legal. Ese no es el tema de fondo. Lo que está en juego, es la determinación de un sistema de derecha como el de Chile, o uno de izquierda como el de Venezuela. Para nadie es un secreto que América Latina atraviesa por un momento donde busca una salida política que le permita asomar la cabeza. Brasil por su lado, aspira a ser el faro del continente, no en vano es un país con una economía enorme y un sistema político definido más hacia la izquierda.

El sistema político esta en juego. El camino que tome el continente marcará muy fuertemente a las generaciones que vienen. Una cosa es crecer con casi todo pagado y no tener que buscar las cosas, y otra muy diferente es salir a lucharlas. Lo primero es más fácil, pero no necesariamente lo mejor. El ser humano aspira a llegar más lejos cada día. Es su naturaleza. En ese sentido el sistema de izquierda seria deficiente en cuanto al progreso se refiere. No en vano, los países más ricos cuentan con un sistema democrático, a excepción de los que tienen mucho petróleo u otros recursos naturales.

No es para nada fácil, el rumbo lo dictan quienes están en el poder y naturalmente los países más grandes económicamente. Brasil quiere ser líder, con Lula da Silva logró muchas cosas, ahora Dilma Russeff pretender ser la líder natural y referente del continente. América Latina no es Europa, no venimos de una guerra suramericana, estamos buscando el camino y en ese trasegar unos y otros halan para su lado.

¿Triunfará la izquierda o la derecha? América Latina tiene que escoger para decidir su rumbo, que además tome el camino que tome, afectará a muchos. La decisión no será fácil, pues ambos caminos son arduos. No es que Lugo lo hiciera mal, simplemente pensaba diferente del Congreso de su país y ellos van en otra dirección.  

 

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