Por: Patricia Lara Salive

¡A destituirse usted, Procurador!

Procurador: Si usted se examinara con la misma lupa que usa para juzgar a los demás, tendría que destituirse.

 

Mire, por ejemplo, cómo puede haber cometido prevaricato y abuso de autoridad al ordenar apenas la suspensión por tres meses del exalcalde Samuel Moreno, responsable, seguramente, de escandalosa corrupción, mientras que destituyó al alcalde Gustavo Petro, por asignarles la prestación del servicio de aseo “a entidades sin experiencia”, por improvisar en la compra y alquiler de compactadores con detrimentos al patrimonio público, y por tomar una decisión que, a su juicio, “vulneraba los principios constitucionales de la libre empresa y competencia”. (¿Por qué no hizo lo mismo con los responsables, en el gobierno de Uribe, del fracaso del plan 2.500 de carreteras, que provocaron detrimento en el patrimonio ya que algunas quedaron tan mal hechas que se desbarataron? ¿Y por qué no sancionó a los que autorizaron los absurdos precios de las medicinas, lo cual puso en peligro la vida de muchos pobres que no tuvieron acceso a esas drogas?).

Pero a usted no le bastó con destituir a Petro, sino que le decretó su muerte política por 15 años, como lo hizo, por 11 años, con ese gran alcalde de Medellín que fue Alonso Salazar, con el argumento de que dizque había participado indebidamente en política al denunciar que en una campaña se infiltraron dineros non santos, y como de pronto ha querido hacerlo con los que “cometen el delito” de no comulgar con sus ideas.

No, procurador, usted no puede poner la justicia al servicio de sus fanatismos. No puede, por ejemplo, ir en contravía de decisiones de la Corte Constitucional, como ha ocurrido en los casos de aborto permitidos por ella, porque considera que atentan contra sus principios religiosos. Este es un Estado laico. Aquí no nos regenta la Santa Inquisición. Y usted no puede descabezar a la oposición elegida popularmente a base de inhabilitarla para ejercer funciones públicas. ¡Ese es un crimen de lesa democracia!

Y hay otra razón por la que usted debería destituirse: la de que hubiera podido cometer un cohecho peor que el que les endilgó a los exministros Sabas Pretelt y Diego Palacios, a quienes acusó de sobornar con puestos a la exparlamentaria Yidis Medina para que cambiara su voto a favor de la reelección de un tercero, el expresidente Uribe. En cambio usted repartió puestos entre allegados de los congresistas para reeligirse a sí mismo, como se deduce que lo aceptó en su entrevista a María Isabel Rueda.

Y es por esa compra de votos que usted. se ha vuelto inamovible: los parlamentarios, que podrían pedirle la renuncia, si lo hacen, perderían sus puestos. Los consejeros de Estado, que podrían investigarlo, ojalá tuvieran el valor de indagarlo, pues se comenta que también tienen allegados nombrados por usted. Ahora el fiscal ha dicho que lo investigará. ¡Ojalá se atreva a llegar al fondo!

¡Y quiera Dios que usted se haga un examen de conciencia y practique la satisfacción de obra que ordena el Catecismo como paso necesario para obtener la absolución y, antes de confirmar la sanción ante el recurso de reposición que seguro interpondrá el alcalde Gustavo Petro, examine el hecho nuevo que podría configurar lo dicho por Emilio Tapia, testigo clave del carrusel de la contratación: “para mí Petro está destituido por no permitir que personas que hicieron parte del carrusel en el tema de las basuras continuaran con el mismo método de contratación”. ¡Y ojalá, luego, obre en conciencia!

Así, tal vez, Dios lo absolvería.

463859

2013-12-12T21:36:13-05:00

column

2013-12-12T21:36:13-05:00

none

¡A destituirse usted, Procurador!

34

3660

3694

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Patricia Lara Salive

Chocó, donde mata más la desidia que la guerra

Chocó, sitiado por el miedo

Merlano y la diplomacia del absurdo

Al oído de Carlos Holmes Trujillo

Demasiadas manzanas podridas