Por: Hernán Peláez Restrepo

Detalles

El fútbol en este período de receso sigue ofreciendo detalles de reflexión.

No es tarde para saludar a Javier Álvarez, un señor en todo el sentido de la palabra, ajeno a las acostumbradas alharacas de sus colegas y mostrando un rostro sereno y quizás de preocupación, cuando su equipo está en plena actividad. Supo aprender la lección de no anticipar resultados, como le paso en Londrina con una selección juvenil, integrada por buenos jugadores que llegaron al profesionalismo, pero se extraviaron el día de enfrentar a Brasil. A partir de ahí, casi en silencio, Álvarez fue progresando, madurando y superando momentos complicados, como el del año pasado, cuando el Huila peleaba por mantener la categoría y lo logró. Por eso, este triunfo del Once es un premio a su constancia y estudio. Supo cómo organizar un equipo al que le faltaban tres jugadores importantes: Fano, Casanova y Viáfara. Es evidente que entre seleccionador, director técnico y estratega existen sutiles diferencias.

Es de aplaudir una decisión que estaba en mora de ser tomada por la Dimayor. De separar, porque son torneos distintos, la Copa Mustang de la Copa Postobón. Era un desaguisado eso de pagar sanciones por parte de jugadores y equipos, ocasionadas en la Mustang, en la Copa de los miércoles. Además se estaba haciendo fea costumbre la simulación o búsqueda de tarjetas amarillas por jugadores, logrando limpiar la hoja de vida futbolística.

Para esta semana está citada una reunión por el Ministerio de Protección Social, en la que deben estar presentes los presidentes de equipos, la Asociación de Futbolistas, la Dimayor, la Federación, Coldeportes y si se quiere, la Superintendencia de Sociedades. El asunto es delicado, porque los contratos de equipos con jugadores, no son del todo claros. Se paga por encima de la mesa y por debajo de ella y cuando el jugador por alguna razón, lesión o terminación del contrato, se ve sorprendido por las cifras de la liquidación. Será alegato de tiempo largo, aunque necesario. Sé de muchos equipos que no resisten el análisis en sus balances de gestión. La idea no es acabar con ellos, sino ordenarlos en sus funciones y deberes. Ya está bueno que después de 60 años de fútbol profesional, existan entidades fantasmas, cimentadas solamente en el respaldo de sus hinchas.

Llega la final de Copa Libertadores y casi por tradición, dos equipos del sur se encuentran. Estudiantes, que faltaba hacía 38 años de esa opción y el Cruzeiro. Los brasileños son protagonistas en cuanto certamen participan, sea  eliminatoria, mundial, Copa Confederaciones o simples copas de clubes. Figuran en las estadísticas recientes como los líderes dentro del conglomerado de selecciones, sin ignorar que representan el país futbolero más exportador de jugadores.

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