Por: Hernán Peláez Restrepo

Detalles

Los días 9, 10 y 11 de diciembre, Hugo Gallego y Freddy Amazo, conocidos en el mundo del fútbol, dictarán un seminario-taller sobre táctica y estrategia no solamente en teoría, sino en práctica.

Pero me contó Gallego que uno de los detalles en que se hará énfasis será como contrarrestar aquello de la doble línea de cuatro, que de paso se convirtió en muletilla moderna para analistas, técnicos y comentaristas de fútbol, porque en nuestro medio se refuerza, desafortunadamente, aquello de no perder, para lo cual los estrategas se inclinan por arrumar, amontonar a ocho jugadores para protección de su arquero, dejado casi al azar la consecución de goles. De allí que un volante de creación o enganche —o como se quiera llamar— cuesta mucho. Motta, Marangoni, Caneo y el mismo Giovanni Hernández están en cotización muy por encima del común de los jugadores. Los nombrados son los llamados a quebrar ese tabú de las dos líneas de cuatro, con cambios de frente sorpresivos o pases al vacío y verticales para delanteros rápidos, que los tenemos, aunque son desaprovechados la mayoría de las veces.

Ojalá Gallego y Amazo sean capaces de dar luces, ofrecer alternativas, para ir saliendo de esa monótona forma de jugar.

En la victoria del Internacional de Porto Alegre, merecida porque resultó el mejor equipo de la Copa Suramericana, el juez Larrionda, de Uruguay, fue acusado por los jugadores de Estudiantes de haber inclinado la balanza al anular una acción de gol. Esto simplemente certifica que en todos los campos de juego se cometen injusticias y arbitrariedades por cuenta de los árbitros, especialmente en Suramérica. Y por más videos y testimonios que se conozcan, los jueces siempre son cobijados por esa compasiva frase: “son seres humanos”. Es más, el mandamás de la Fifa tiene otra respuesta: “Los árbitros son la sal del fútbol”. El problema es que resultan salados para algunos jugadores y equipos.

Es increíble que Medellín, con taquillas envidiables gracias al fervor de sus hinchas, no les pague oportunamente a sus jugadores. Y que los reclamos de algunos, encabezados por Aldo Bobadilla, tengan que amenazar y presionar con no jugar si no le cancelan el compromiso económico. Y ni hablar del caso del América. Allí sus jugadores, contrario a lo que muchas veces se piensa, juegan por amor a la camiseta, porque les gusta y punto.

96667

2008-12-05T23:06:24-05:00

column

2008-12-05T23:06:24-05:00

ee-admin

none

Detalles

8

2435

2443

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Hernán Peláez Restrepo

Amistosos y...

Realidades

Convocatoria

Qué pasa

Siempre que llovió...