Por: Cartas de los lectores

Detalles desconocidos, pero significativos

Del ambiente deportivo, por fortuna muy positivo, no podemos escaparnos casi nadie. El Espectador se ha lucido con la edición de una separata diaria dedicada exclusivamente al Mundial de Fútbol, y aunque estos temas no son los cotidianos para mucha gente, la forma como se ha presentado resultó atractiva hasta para quienes miramos la información deportiva a través de los titulares. Al menos es mi caso.

Por eso, con motivo del gol que anotó Juan Fernando Quintero en el partido con Costa de Marfil, el enviado especial escribió un perfil muy humano y conmovedor de este deportista. Saber que nunca ha conocido a su padre porque él forma parte de la inmensa cifra de desaparecidos, pero, más aún, conocer que su desaparición se da desde un espacio militar en el Urabá y que después de una discusión con un comandante que “lo maltrató” y ante la posterior reacción del soldado —padre de Juan Fernando— “… lo encerraron y lo enviaron de vuelta a Medellín en un camión. Pero nunca se supo nada más de él”.
¿Por qué sobre esa desaparición no se ha publicado información de manera amplia y reiterativa? ¿Por qué no se le ha dado ninguna respuesta a su familia? ¿Quién era el comandante del batallón Voltígeros en 1995? ¿Qué hace ahora ese militar? Después de casi 20 años, ¿qué puede decirle el Ejército Nacional, ya no sólo a su familia y a su entorno más inmediato, sino a todo el país? Hoy más que nunca se necesita saber esas verdades, tan escondidas por décadas...

De verdad que conmueve que algunos crímenes —caso Cepeda, por ejemplo— recibieron toda la atención, muy merecida, de los medios de comunicación, de las autoridades judiciales, de diferentes organismos internacionales y al final se pudo conocer algunas condenas. ¿Por qué casos como el del soldado Jaime Enrique Quintero Cano se archivan con tanta tranquilidad? Seguramente que esa jovencísima madre de Juan Fernando, de dos años en ese momento, sólo tenía fuerzas para sacar adelante a su hijo. Qué sabría ella de estrados judiciales y mucho menos militares. Vaya a saber uno qué caso le harían, cómo la tratarían en los pocos intentos de saber del padre de su niño.

Conocer este detalle del deportista Juan Fernando Quintero preocupa, pues debe haber muchísimos más y en peores circunstancias. Ahora que todos nos debemos preparar para el posconflicto, estos casos deben resolverse satisfactoriamente, pero no porque nuestro futbolista haya anotado un gol con la selección de Colombia... No. Como él, todas las víctimas esperan una respuesta.

 

Ana María Córdoba. Pasto.

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