Por: Luis Carvajal Basto

Detrás del brexit

Si, desde  la experiencia y el conocimiento  disponible, resultaba difícil comprender el retiro del Reino Unido de la Unión Europea, puede ser más complejo explicar el estado de  anomia  que se observa ahora. Las razones, sin embargo, siguen siendo las mismas: mala política y ausencia de reglas, comenzando por unos mínimos éticos y morales.

Las ventajas de una economía integrada no están en discusión desde hace mucho. El aprovechamiento  de  ventajas comparativas, competitivas  y  especialización ampliada; las economías de escala y la mayor capacidad de negociación que trae consigo la fase superior de la integración; la unidad política, que se encuentra en el origen  de toda forma de Estado. Pese a ello ha retornado con fuerza  el populismo: el brexit  expresa  un fenómeno global que promueve cerrar fronteras en lugar de ampliar  mercados. Ocurre, a conveniencia, en Reino Unido, como  en Estados Unidos pero  también en Venezuela.

Con el retorno del proteccionismo pueden verse beneficiados sectores a quienes  la autarquía conviene de manera directa. La gran mayoría de la población, está matemática y científicamente probado desde David Ricardo, invariablemente pierde.

Cuando hasta los más críticos de la globalización comenzaban a registrar los beneficios de la integración de nuevos actores al mercado mundial, como China, India y otros, que les permitieron no solo ofrecer sino comprar bienes y servicios a sus ciudadanos; estabilizar precios y utilidades  a nivel mundial y relocalizar la estructura productiva y de comercio, llegaron vendedores de especies proponiendo un retorno al pasado a cualquier costo. ¿En contravía  del conocimiento y la razón? A la mala política  muy poco le importa. Para ella, se trata de “ganar” el día, manipular a la opinión  y disponer de los recursos públicos a cualquier costo.

En esto Maduro, Trump y los promotores del brexit se parecen: la culpa es de “los otros” y la solución es tan “sencilla” como un muro o cualquier cosa, fácil de digerir, que se le parezca; mucho más en la isla de origen de Robinson Crusoe. El discurso convoca sectores ciudadanos  escasamente educados  e informados  e invoca lo más profundo, y no pocas veces veces oscuro, de la naturaleza humana.

El referendo que determinó el retiro del Reino Unido debe observarse como  la voz de un  pasado imposible y costoso de revivir. Frente a las razones  que, desde todo cálculo, aconsejaban permanecer en la Unión Europea, por un escaso 3%  de votos  los ingleses votaron la salida. La mala política es ingobernable. ¿Cómo pudo ocurrir y seguir ocurriendo?

La explicación tiene que ver con el uso “adecuado”, a falta de reglas y escrúpulos, de herramientas disponibles hoy  en la sociedad digital, como el conocimiento preciso sobre  motivaciones, sentimientos, fobias y emociones de los electores a partir de datos que se recaudan en aplicaciones y redes. Recurrir a  los fantasmas del racismo; la migración descontrolada; el desempleo y la manipulación  de valores ancestrales pudo más que cualquier tipo de razones. La política en la era digital cambió  y los  más avispados se han “adelantado” a usufructuar esos cambios. (Ver artículo en El País aquí)

Luego de conocidos los costos del brexit y  el retiro preventivo de miles de empresas, inversiones y empleos del Reino Unido, es muy probable que de celebrarse  un segundo referendo se vote la permanencia en la Unión Europea. Pero ahora es más difícil llegar allí una vez polarizada la ciudadanía y alineados partidos y  líderes políticos. Si se busca un punto medio puede ser que Inglaterra se “devuelva” a la etapa de unión aduanera para retomar el “control” luego del pánico  producido  al ceder parte de su “soberanía”. Mientras tanto, la incertidumbre despertada por el populismo, incluida la guerra comercial Estados Unidos- China, ya afecta las perspectivas de crecimiento mundial en este 2019.

Se demuestra aquí, justamente desde el país de Defoe, que si “La inteligencia es la capacidad de adaptarse a situaciones nuevas”, estupidez  y mala política, todavía de moda, siguen siendo  todo lo contrario. Increíblemente campean.

@herejesyluis

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