Día de brujas

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Los últimos días de octubre y los primeros de noviembre se celebran todo tipo de festividades que tienen que ver con la coexistencia entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos, reflexionando también sobre el carácter misterioso e incomprensible de esta convivencia. Sin embargo, en los últimos años, estas festividades también han despertado el interés de los movimientos y mujeres feministas, que ya por largo tiempo hemos comenzado a identificarnos con el arquetipo de las brujas, las magas y las adivinas, esos seres que en los cuentos de hadas conocen y manejan el territorio que coexiste entre nuestra realidad y el universo paralelo del misterio y, si se quiere, del más allá.

Estos seres que evocan con maldad los cuentos de hadas, son las representaciones negativas de las antiguas curanderas, parteras y enfermeras, cuyos saberes estaban relacionados mayormente con el conocimiento de la medicina y el poder curativo de las plantas. Su posibilidad de sanar y de revivir a menudo era vista como una cualidad sospechosa. Su misticismo y la relación que guardaban con los poderes de la naturaleza también eran vistos como un mal síntoma, como un desafío al dios, al patriarca que reinaba sobre los cielos. Su estilo de vida era altamente cuestionado y entre el ocaso de la Edad Media y la era barroca muchísimas de ellas fueron asesinadas, perseguidas, ahorcadas o quemadas.

Después de la persecución de las brujas el poder femenino pareció apagarse durante siglos. La mujer fue recluida en el hogar y destinada a la procreación, cumpliendo con los estándares de una sociedad constituida por y para los hombres. Aquellas que creaban, escribían, estudiaban o se dedicaban a la ciencia a menudo lo hacían a la sombra de sus compañeros o escondiéndose detrás de unos pseudónimos que ocultaban la valía de su inteligencia, sagacidad y poder. Se consolida un régimen que se impone sobre el cuerpo, la mente y el corazón de las mujeres. Esas antiguas brujas fueron cazadas como las fieras más peligrosas y terribles y la historia se encargó de domarlas, convirtiéndolas en las princesas que, con maneras propias y decentes, se sentaban a esperar pacientemente la redención del príncipe azul.

Hoy en día el feminismo revindica el poder de estas antiguas mujeres identificándose con su arquetipo: el poder maligno de transitar entre dos mundos es entendido hoy en día como la profunda sabiduría femenina, que con su inmenso poder transforma el destino de cada mujer. La consonancia de estas sabias con las fuerzas de la naturaleza es entendida también como la conexión de la mujer con el poder de su cuerpo y con la magia de sus creaciones. Esta consciencia del poder femenino, único y maravilloso, también se consolida a través de la unión: si esas antiguas mujeres hubieran vivido en sororidad y no en el aislamiento su capacidad de defensa hubiera sido infinita.

En el día de brujas celebramos también la existencia de estas mujeres maravillosas, los primeros ejemplos de la verdadera sabiduría femenina. Conmemoramos su caza y les damos libertad, permitiendo que la bruja que nos habita haga su magia en nuestra vida y en la vida de las mujeres que nos rodean.

@valentinacocci4, valentinacr424@gmail.com

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