Por: Columnista invitado

Diabetes, la paradoja de un exceso de energía

Me refiero hoy a la diabetes mellitus tipo 2, una enfermedad compleja, mortal, con consecuencias desastrosas para las personas, familias y sistemas de salud.

Como en tantos indicadores de salud, carecemos de cifras nacionales confiables, pero los trabajos realizados por investigadores nos muestran que podría superar el 10% de la población colombiana adulta.

Se trata de, entre otros, de un exceso de azúcar. En la sangre (hiperglicemia) y frecuentemente en la orina (glucosuria), que aparece por lo general en forma insidiosa, gradual, y se acompaña de múltiples cambios metabólicos y cardiovasculares que llevan a la incapacidad y muerte prematuras.

Aunque sabemos que influyen factores genéticos, lo interesante es que la mitad de la solución está en nuestras manos. Muchos estudios y la experiencia clínica milenaria, han demostrado que la diabetes es prevenible hasta en un 90% de los casos. No se requiere una inteligencia especial para entender unas pocas estrategias que son tan eficaces para prevenir la diabetes como el mejor medicamento.

¿Cuál será la solución para un problema biológico causado por un exceso de energía? Parece fácil deducir que hay que gastarla y dejar de ingerirla. Así de sencillo.

¡Estamos enfermos por no haber entendido esta ecuación básica para nuestro equilibrio energético y biológico!
El exceso de energía se acumula en los mamíferos como el Homo sapiens "obesus" en todos los rincones del organismo, pero especialmente en "la barriga". Lo más sorprendente es que nos quejamos cada vez más de falta de energía, especialmente los más acomodados, mientras en realidad nuestras células se ahogan literalmente en exceso de grasa y azúcar porque ya no saben cómo manejar tanta abundancia.

Gracias a Dios, la industria es capaz de fabricar insulina y sus análogos para seguir guardando los excesos que se "rebosan" en la sangre ante el agotamiento de esta hormona del páncreas. Seamos sensatos, no parece la solución más correcta. La obesidad, la diabetes, los triglicéridos elevados y el combo que reúne muchas de estas alteraciones, llamado elegantemente síndrome metabólico, no son otra cosa que mucha comida y poca actividad física.

La solución podría ser, como lo documenta exhaustivamente la literatura científica, gastar un poco más e ingerir un poco menos. Cambios sencillos como estar más de pie, caminar y correr más, cargar cosas y usar nuestros músculos diariamente, pueden cambiar nuestra lamentable situación.

No es muy popular, pero hay que decirlo: ¡fumar menos, tomar menos alcohol, ver menos TV y usar menos el carro han demostrado ser eficaces en prevenir la diabetes!

 

 

John Duperly*
MD, PhD Medicina del Deporte.
johnduperly.com/ @JohnDuperly

 

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