Por: Carolina Botero Cabrera

Diferenciar espacio público y derecho a la intimidad

Para defender el espionaje masivo a los ciudadanos, el General Naranjo elogia el “derrumbe de lo secreto”(1).

General, que los jóvenes estén reformando el concepto de “intimidad” lo que confirma es que están ampliando su espacio público, no que abandonan la privacidad. Lo que Snowden y Assange demostraron es que los Estados hacen espionaje masivo sin garantías procesales (que desequilibran seguridad/intimidad). Eso va más allá de que aprovechan lo que está en Facebook, es que urgan para ver lo oculto al ojo, metiéndose incluso en lo que confiamos a otros -como el metadato(2) que conocería Facebook pero no tiene que tener la NSA-.

El General confunde cuando justifica el acceso a datos personales y sensibles, porque también sirve para investigar y mejorar la salud. Cuando se investiga para salud (correctamente) se toman datos (con consentimiento) para convertirlos en cifras estadísticas que los anonimizan. Cuando es el Estado en vigilancia masiva (o un delincuente para escoger víctimas, que para esos efectos usan el mismo proceso), no nos enteramos, y lo que buscan es individualizarnos más. 

Si, como dice el General, el mensaje es claro:“debemos exponer nuestras vidas al escrutinio público”, empecemos con su sector. General, propóngales seguir la tendencia de transparencia disminuyendo el nivel de “confidencialidad” y “secreto” en las fuerzas armadas y de policía. Que los presupuestos no tengan rubros secretos y que se lleven cámaras a los operativos para transmitir en streaming las acciones, por ejemplo.

Claro que puede manipularse la cantidad de seguidores de una idea en Internet (pregúntenle a políticos en campaña), pero, ¿eso desconoce que es una herramienta clave de participación y movilización ciudadana? General, lo contradicen las movilizaciones recientes, en que esa opinión pública se multiplica para pasar al mundo análogo, donde puede contar cabezas y ver su incidencia.

El derecho a la intimidad es el de proteger nuestros pensamientos, sentimientos, emociones, opiniones, etcétera, es decidir sobre lo que queremos mostrar y lo que no. El Estado puede inmiscuirse, pero excepcionalmente y con enfoque garantista. Si lo dice así, lo entenderán jóvenes y viejos, se lo aseguro.

(1)http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/scarnaranjo/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-13103316.html

(2) Datos asociados a un contenido, como su origen u hora de publicación.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Carolina Botero Cabrera

Transición de gobierno, transición digital

En el orgullo, la diferencia nos une

Mundial, emociones y tecnología