Por: Santiago Gamboa

Difícil creer en algo

¿Cómo podemos creer hoy en algo? Habría que ser ciego, sordo y bobo para no darse cuenta de que este país está al garete. Sin rumbo, sin dirección. En toda mi vida no recuerdo algo semejante. De tanto querer destruir el legado de Santos, Duque está destruyendo a Colombia. El gobierno del CD, que tanto asustó a la población con el castrochavismo, ahora revisa las listas de funcionarios para ver quiénes sí y quiénes no, como se vio en Señal Colombia con Los puros criollos, y se habla de purgas ideológicas, de “desvíos políticos” para echar gente a la calle, y se acusa a diestra y siniestra a maestros, indígenas, estudiantes y jueces de estar politizados, como si ellos no lo estuvieran.

Su ministro de Hacienda, Carrasquilla, que se enriqueció con un negocio que llevó a la quiebra a un centenar de municipios, es para ellos un santo y un mártir que lo que hizo fue salvar esos pobres pueblos. ¿Alguien le cree? Ahí están los sondeos en rojo. ¿Que Uribe es sospechoso de centenares de delitos? Esto lo saben hasta los japoneses de Buga, y sobre todo el propio Uribe, que anunció renuncia cuando pensó que lo habían pillado, hasta que sus costosos abogados le dijeron que no valía la pena renunciar, que podrían hacer honor a la justicia dilatando el proceso hasta que los magistrados acabaran su periodo. Y así lo hicieron y ahí sigue. Pero ¿creen que la gente no se da cuenta de estas cosas? La imagen de Uribe está en rojo y por los suelos. Luego Néstor Humberto, el fiscal que, al ser ternado y luego nombrado, no alertó de su impedimento para investigar la corrupción de Odebrecht. Y ahí estuvo, desafiando cualquier ley, con el apoyo del CD, manteniéndose incluso cuando las sospechas por la muerte de los testigos de Odebrecht fueron gravísimas, tanto que la gente salió a la calle pidiendo su destitución, pero no pasó nada. Nada de nada. Y como este país es la cumbre del folclor, ahora es Néstor Humberto quien llama a movilizarse en la calle contra la JEP.

¿Cómo puede alguien, en su sano juicio, creer hoy en algo? El tenebroso Lafaurie se echó al bolsillo los parafiscales del ganado, ante la indignación de la mayoría de los ganaderos; Ordóñez acusó a los inmigrantes venezolanos de ser agentes de Maduro y no pasó nada; Pachito pidió la libertad de un prófugo de la justicia en EE. UU. y ahí sigue; el ministro Botero defendió a un asesino y torturador del Ejército y ya la cosa se olvidó; tuvo incluso el apoyo de la vice, la que decía que la culpa del embarazo juvenil es de las vacaciones muy largas. ¿Qué es esta locura? ¿Qué es este desgobierno? A nivel mental, se diría que estamos en el planeta de los simios. Y los políticos decentes, acorralados: los Galán, sin personería jurídica para el Nuevo Liberalismo; Mockus, en la cuerda floja; Fajardo, desplazado, y Petro, embargado, amenazado y, sobre todo, perseguido. Porque al gritarle “sicario” a Petro en el Senado, Uribe dio una tácita autorización moral a sus perseguidores, algo que, además, podría interpretarse como un aval a los paramilitares para seguir adelante. Y es lo que hacen, matando líderes sociales y exmiembros de las Farc. El CD prometió hace un año un país próspero y seguro, y esto es lo que tenemos. Ni siquiera es seguro para ellos.

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2019-05-18T02:00:54-05:00

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2019-05-18T02:15:01-05:00

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