Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Dinamarca, positivo para Colombia

EL RECONOCIMIENTO INTERNACIOnal de la importancia de Colombia en términos ambientales se debe a la extensión y diversidad de sus bosques, al desarrollo legislativo que hace que tierras de comunidades indígenas, afrodescendientes y áreas protegidas ocupen el 40% del territorio nacional y a la estructura de generación de energía eléctrica, que en su mayor parte es de origen hídrico.

Este reconocimiento se hizo explícito con la invitación de Naciones Unidas al Presidente de Colombia para formar parte de la Comisión de Alto Nivel que elaboró el texto final del acuerdo de Dinamarca. Sumó la acertada presentación que el Ministro de Medio Ambiente hizo no sólo de las características del país, sino también del proyecto sobre la estrategia nacional de adaptación al cambio climático (CC) que adelanta el Ideam y que identifica la relación entre CC y alta montaña, expansión de enfermedades tropicales e impactos sobre zonas de costas y recursos insulares, proyecto pionero en el mundo. Además del orgullo nacional que despierta este reconocimiento, se generan las preguntas: ¿Y ahora qué sigue? ¿Cómo potenciar esta circunstancia que es la suma de una dotación natural que nos hizo ricos en biodiversidad, bosques e hidroenergía y una gestión ciudadana y pública de muchos años?

Hay que definir una estrategia: urge formalizar una alianza con los países amazónicos para tener acceso rápido y efectivo a los recursos de compensación del Fondo para los Bosques y buscar un acuerdo con Brasil para usar su sistema satelital y hacer seguimiento a la deforestación y probar que estamos conservando. Debemos encarar los riesgos y oportunidades que nos presenta nuestra geografía montañosa y húmeda que hoy nos da argumentos por bajas emisiones pero que exige un mejor manejo de nuestras cuencas, en lo cual Gobierno Nacional, CAR, municipios y ciudadanos hemos sido erráticos. Debemos limitar la expansión de agrocombustibles y evitar sus impactos negativos sobre la producción agropecuaria y su presión directa o indirecta sobre los bosques naturales. Suspender la minería en los páramos y definir una regalía minera para contribuir a programas de formación de capital humano y conservación y uso del capital natural que nos permita avanzar por la senda del desarrollo sostenible. Respecto a páramos y cuencas, necesitamos aplicar las leyes existentes.

En términos institucionales se debe fortalecer el Ministerio de Ambiente y quizá separarlo de las actividades de vivienda. Financiar adecuadamente los institutos de investigación: Humboldt, Sinche, Invemar e IIPA. El Ideam debe consolidarse para seguir liderando el tema de CC en información e investigación.

El contexto internacional está cambiando y tener bosques ahora se parece en algo a lo que antes era descubrir minerales. Se está valorando el bosque, no sólo por la compensación internacional que se puede obtener, sino por el potencial de su uso sostenible (biodiversidad, ecoturismo y servicios ambientales). Antes tumbamos el bosque para dar paso al desarrollo, ahora tener bosque y conservarlo es una herramienta para el desarrollo. Esperamos que la miopía esté superándose y que el curso de capacitación que significó Dinamarca contribuya a ver y entender la importancia económica, política y social de nuestros bosques. Todos los candidatos a la Presidencia deberían ubicar, en el centro de su propuesta, el cómo usar sosteniblemente el capital natural y el liderazgo del país como potencia natural.

*Economista con especialidad en manejo de recursos naturales en el Banco Mundial. Sus puntos de vista no representan ni pueden atribuirse a la entidad para la cual trabaja.

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2009-12-22T23:21:50-05:00

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