Por: Columnista invitado

Discutamos sobre pico y placa

El parque automotor sigue creciendo y vamos hacia la inmovilidad.

 

El número de vehículos seguirá creciendo inexorablemente, mientras la economía siga creciendo. Según un estudio de la Universidad de los Andes publicado en 2009, Bogotá tendrá para el año 2040 aproximadamente 6 veces los carros de 2010. La cantidad de vías que la ciudad tiene actualmente es claramente insuficiente, pero además no hay espacio para grandes expansiones.

El pico y placa es una medida transitoria. Con el pico y placa actual, a la vuelta de un par de años, vamos tener la misma congestión del presente sin la restricción. Esta alternativa no soluciona nada, es un espejismo que distrae la atención de la comunidad sobre las medidas que se deben realizar para solucionar los problemas. La ciudad necesita otro conjunto de medidas urgentes.

La discusión sobre el pico y placa está mal planteada de principio. Cuando surjan discusiones sobre este tema se debe pensar en que es una medida que no resuelve el problema. Por el contrario, cada vez que se hable sobre el tema tenemos que pensar ¿Qué vamos a hacer para 2020 con el doble de carros de los que teníamos en 2010? ¿Restringir a ocho o nueve números de placas por día?

Infortunadamente en el corto plazo no hay mucho que hacer. Pero el corto plazo es nuestra constante en Bogotá. Si se hubiera hecho todo lo que se ha plasmado en estudios y planes realizados en las últimas décadas, Bogotá tendría hoy en día un sistema de transporte de primer nivel. ¿Por qué solo 2,5 fases de Transmilenio (de las 5 fases planificadas) fueron hechas en estos años?, ¿por qué llevamos 50 años tratando de hacer un metro y no hemos podido? ¿por qué duramos 4 años si invertir un peso en andenes y bicicletas, si es una prioridad?

El plan maestro de movilidad y el POT dan lineamientos claros de lo que se debe hacer. Pero las visiones "cortoplasistas" de los últimos alcaldes truncaron buenas iniciativas de movilidad como el Transmilenio, la bicicleta y el uso racional del automóvil, que se venían realizando desde los 90s. El metro, que es una medida urgente (y que está muy avanzada), se puede complicar si el alcalde sigue gobernado con una visión electorera, en vez de una tecnocrática. Los peajes de congestión son una buena idea, pero su implementación la veo complicada, en una ciudad donde ni siquiera hemos podido en 5 años contratar un sistema de semaforización inteligente.

En resumen, más que discutir si poner o no pico y placa para la navidad, tenemos que concientizarnos de que no vamos para ningún lado en temas de movilidad. Por otro lado, los grandes proyectos de movilidad que necesita la ciudad, son proyectos que trascienden los períodos de alcaldes y gobernadores. Con “iluminados” como líderes, planificadores y ejecutores de la infraestructura de movilidad, que gobiernan pensando en réditos políticos y no basados en técnica, los bogotanos estamos condenados a esto que estamos viviendo hoy: la inmovilidad.

*Investigador de ingeniería de transporte de la Universidad de California.

@rodriguez_val
 

 

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