Por: Ana Milena Muñoz de Gaviria
Horizontes

Doble propósito: político y religioso

El papa Francisco, el papa más carismático de los últimos tiempos, llega a Colombia con una doble tarea: política y religiosa. Y esto no hay que negarlo y no debe haber mayor discusión. Él representa el Estado vaticano y es el jefe de la Iglesia católica.

Como jefe de Estado, viene con una tarea política a un país que ha estado en un conflicto armado por más de 50 años, un país en el que la violencia ha impregnado la vida de sus habitantes, y es por eso que trae un discurso de reconciliación y paz en el que manifiesta la necesidad de diálogo. Su intervención ha sido importante en el desarrollo del Acuerdo de Paz, y lo seguirá siendo en la búsqueda de la paz con otros grupos armados y en la reconciliación política de un país polarizado, no sólo en la base social sino en la política.

Y es así como el papa, “peregrino de esperanza y de paz”, ha manifestado que viene a ayudar a Colombia, que “la paz es la que Colombia busca desde hace mucho tiempo y trabaja para conseguirla, una paz estable, duradera, para vernos y tratarnos como hermanos, nunca como enemigos”.

Igualmente, como representante del Estado vaticano trae un discurso medioambiental, tal como se refleja de su encíclica Laudato Si, en la que es promotor de la conservación del medioambiente y la protección de los recursos naturales a través de la educación, un estilo de vida y la espiritualidad.

Como jefe de la Iglesia católica trae un discurso evangelizador en el que desea que el “evangelio sea conocido y amado, donde decir hermano y hermana no resulte algo extraño, sino un verdadero tesoro a proteger y defender”.

Por supuesto, lo político y lo religioso se unen cuando dice que “el mundo de hoy tiene necesidad de constructores de paz y de diálogo, y también la Iglesia es llamada a esta tarea, a promover la reconciliación con el Señor y con los hermanos”, y habla de “la reconciliación con el medioambiente, que es creación de Dios y que estamos explotando de una manera salvaje”.

Esta visita papal, más que dividirnos en discusiones, debe ser aprovechada por todos los colombianos en la búsqueda de la paz individual, para así ir construyendo una paz colectiva. El papa nos empuja a ser los primeros para amar, para crear puentes, para crear fraternidad. Dar el primer paso nos anima a salir al encuentro del otro y extender la mano y darnos el signo de paz.

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