Por: Santiago Rojas

Doha en su etapa decisiva

Hoy se reúnen 30 ministros en Ginebra para discutir salidas a la Ronda Doha de la Organización Mundial de Comercio. Aunque en Colombia este hecho ha pasado casi inadvertido, éste tiene un gran significado para el comercio mundial.

Desde 2001 los países han querido profundizar sus relaciones comerciales, pero no ha sido posible debido a serias diferencias en temas vinculados a la agricultura, a la disminución de aranceles para los bienes industriales y al comercio de servicios.

En el tema agrícola varios países están impulsando la adopción de disciplinas que permitan eliminar de una vez por todas los subsidios a la agricultura. Ojalá se logre. En Colombia nos quejamos permanentemente por las distorsiones del comercio agrícola, en especial porque no podemos competir frente a la billetera de los países ricos que apoyan con grandes sumas de dinero a sus productores. Pues ésta es una oportunidad para obligarlos a disminuir, y esperemos en un futuro eliminar esas “ayudas” que tanto nos preocupan.

En relación con los bienes industriales, en cambio, como Colombia ya tiene acceso a los mercados que más le interesan, gracias a los tratados de libre comercio o a las preferencias unilaterales, no vemos con tanto interés este tema. Donde sí podríamos tener una agenda muy activa es en materia de servicios, en especial en lo relativo al movimiento de personas. Cómo sería de maravilloso si para hacer negocios los colombianos nos pudiéramos mover libremente por el mundo, sin necesidad de tantas visas y permisos. Aunque desafortunadamente en este tema no podremos ser optimistas, pues es previsible que los logros en esta materia serán casi nulos.

Frente al medio ambiente, es una oportunidad para empezar a obligar a los países industrializados a respetar nuestras normas en materia de protección de la biodiversidad, a través de mecanismos eficaces que impidan dar patentes a productos que se desarrollen ilegalmente con base en nuestras plantas y recursos genéticos.

Son muchos los temas que se discuten muy lejos, pero que nos afectarán directamente cuando menos lo imaginemos. Basta con recodar que Panamá nos tiene demandados en la OMC por haber adoptado normas que pretenden controlar el contrabando que viene de ese país y que tanto nos perjudica. Prestémosle atención a Doha y no nos descuidemos, pues al camarón que se duerme se lo lleva la corriente.

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