¿Aislamiento inteligente o prolongar la cuarentena?: Iván Duque responde

hace 1 día
Por: Felipe Zuleta Lleras

Dololed y albendazol

Advirtiendo que no conozco a los dueños de los laboratorios Pronabell ni Genfar, ni tengo ningún vínculo con nadie que trabaje allí, quiero referirme a los casos que han generado polémica en las últimas semanas. El primer caso es el del Dololed, una droga natural hecha 100% de caléndula y vendida como antinflamatorio. Gracias a unos estudios científicos hechos por la Universidad Industrial de Santander y a un informe hecho por este diario, se estableció que se encontraron trazos de diclofenaco. Después el Invima informó que había encontrado este mismo medicamento en cinco lotes de Dololed.

He sido usual consumidor de Dololed, pues me he sometido a dos cirugías en la columna vertebral y padezco, a pesar de los cuidados que tengo, de unas lumbalgias muy dolorosas. He pasado por muchos medicamentos, entre ellos, vea usted, el mismo diclofenaco, cuyo nombre comercial es Voltarén. Solo cuando alguien me habló del Dololed, hace unos tres años, empecé a tomarlo y a mí realmente me sirve.

Para escribir esta columna entrevisté a cinco dependientes de algunas droguerías y todos coincidieron en que aumentó la compra del medicamento entre las personas con achaques musculares y articulares ante la noticia de que sería retirado del mercado.

No voy a entrar en la discusión científica de si tiene diclofenaco o no, o si fueron o no unos lotes falsificados, o lo que sea. Lo único que pido como consumidor es que las autoridades hagan las cosas bien hechas sin tomar decisiones presionadas por los medios o las redes. Miles de ciudadanos necesitamos ese medicamento, pues nos sirve. No quisiera quedar condenado a los remedios que durante años he tomado y no me sirvieron. No estoy diciendo que sean malos, es que sencillamente a mí no me sirven. El Dololed nos funciona a miles de personas y lo sensato es que lo dejen expender. Aun si tuviera un porcentaje de diclofenaco o lo que sea que nos quita nuestros dolores.

Otro caso es lo que ha pasado con el albendazol y el tramadol, ambos producidos por el laboratorio Genfar, pues se presentaron tres incidentes, uno de ellos desafortunadamente con dos niños muertos, en los que se vendió tramadol en vez del purgante albendazol. Al parecer, en una caja de esta medicina venía otra (el tramadol).

Genfar ha dicho que “identificó la trazabilidad de los dos medicamentos y estableció que fueron fabricados en dos plantas diferentes y que los lotes nunca se mezclaron en la cadena logística”.

A mí todo esto me suena muy raro, pues estas medicinas son de consumo masivo y producidas por laboratorios nacionales. Me pregunto: ¿podrá estar detrás de estos escándalos alguna multinacional? ¿Acaso quieren los laboratorios internacionales acabar con la exitosa política del país en lo que tiene que ver con el uso de los genéricos? Lo digo por el control de precios que los gobiernos de los presidentes Santos y Duque les han impuesto a las multinacionales, que nos ha beneficiado a millones de ciudadanos. ¡Ojo con eso!

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2020-02-02T00:00:00-05:00

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2020-02-02T00:33:27-05:00

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Dololed y albendazol

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