Por: Fernando Carrillo Flórez

Dolores de parto global

EL G-8 HA MUERTO O ESTÁ EN COMA profundo. Que viva el G-20.

Dolores de muerte del que se va y de parto de un nuevo orden global que viene. Vendrán cambios en el gobierno mundial remolcados como siempre por las realidades económicas. Pero al margen de si es o no la fórmula adecuada para salir de la crisis, el embrión que nace perfila algunos ganadores.

Gana el multilateralismo, el diálogo basado en escuchar al contrario y el modelo de liderazgo ajeno a la imposición dogmática. Ahí es donde el método Obama se convierte en el ganador principal de la Cumbre. No sólo porque su estrategia de seducción hacia Europa funcionó sino porque sus mensajes penetraron a fondo en la opinión europea. A la OTAN buscando solidaridad en la guerra en Afganistán; a los estudiantes franco-alemanes sobre la responsabilidad política en Estrasburgo; a los 27 de la UE sobre el desarme nuclear en Praga; y de reconciliación al Islam en Estambul. Los mismos periodistas le tributaron una ovación cerrada, sin antecedentes en una rueda de prensa de un político.

Gana la ofensiva de la diplomacia británica y Gordon Brown, cuya búsqueda de consensos lo llevó días antes a Chile a la reunión de líderes progresistas convocada por la presidenta Bachelet donde estuvieron Biden, Zapatero, Lula, Vásquez y otros líderes globales de centro izquierda. Esa alianza logra doblarle el brazo al eje franco-alemán en varios temas; supera ingratos recuerdos de la foto inaugural de la guerra de Irak en las Islas Azores de Blair con Bush y Aznar; pero también envía señales inequívocas a Chávez al dejarlo fuera de la cita.

Ganan los BRIC y en especial Lula, de quien Obama afirma que es el político más popular de la tierra y que por ello es su favorito. Y aunque la alusión de Lula al banquero rubio de ojos azules culpable de la crisis no fue en el G-20 sino en otro contexto, demuestra cómo la política exterior brasileña se soltó hace rato del pelotón y habla duro como potencia global.

Gana el FMI y los bancos de desarrollo pues se comprometen recursos para su capitalización. Hace un año nadie daba un peso por la relevancia del Fondo y hoy pasa de ser la bestia negra del Consenso de Washington a ser el salvador de la economía global.

Gana la transparencia en las transacciones financieras por la oportuna carga contra los paraísos fiscales y el secreto bancario, pese a la oposición china. Una gran oportunidad para Colombia, como aquí se ha sostenido varias veces, para entrar pisando con fuerza al Grupo de Acción Financiera de la OECD y liderar con hechos la batalla contra el sistema circulatorio del narcotráfico y el terrorismo bien aceitado en los paraísos del lavado.

Aunque ausente de estos foros, la clave sería que algo ganara nuestra política exterior si se interpretan bien las cosas para replantear a fondo lo que se ha venido haciendo. No sólo respecto de cuánto ha cambiado el mundo en pocos meses, sino de la necesidad inmediata de dejar atrás aquello que pudo abrir puertas en el pasado pero hoy perdió su vigencia. Urge más y mejor política exterior porque nos deja atrás el tren de la globalidad por seguir a bordo del vagón equivocado.

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