Por: Iván Mejía Álvarez

¿Dónde esta Pékerman?

Tras la melancólica derrota en la ciudad de Quito, jugando horriblemente mal, sin carácter, sin táctica, sin comando y liderazgo en el banco, han pasado casi dos meses y no hay todavía noticias de cómo se va a encarar la próxima doble cita, como locales ante Uruguay y visitantes ante Chile.

El presidente de la Federación y su empleado, el señor Pékerman, han hecho del silencio absoluto una manera de trabajo que hasta el momento no da frutos y deja mucho que desear.

Lo mínimo que gran parte de la afición desearía conocer es el plan de trabajo, si lo hay, para la próxima convocatoria; los partidos de preparación, si ya los tienen firmados, vitales para enderezar el rumbo perdido en la capital ecuatoriana; los nombres de quienes podrían llegar; si se van a hacer más “microcuentos”, perdón, microciclos, en fin, todos queremos saber dónde anda Pékerman y qué hace el técnico argentino y su costoso ejército de ayudantes.

Cuando contrataron al adiestrador de la selección se dijo que era un hombre de pocas palabras y que el tipo trabajaba mucho y hablaba muy poco. Lo mínimo que puede pedírsele es que le cuente al aficionado qué está haciendo, para dónde va el seleccionado y cómo piensa arreglar los problemas que se le vieron al equipo en las dos primeras presentaciones oficiales ante Perú y Ecuador. Pékerman puede estar absolutamente seguro de que sus explicaciones al final del partido contra los ecuatorianos, ese lánguido “no se preocupen que todo va bien”, no convenció a nadie y por el contrario fueron tantos los desaguisados tácticos, tan fea la imagen brindada, la apatía de los jugadores y el desconcierto del técnico, que la preocupación es mayúscula, así el técnico quiera presentar un panorama diferente. Todas las selecciones del área, excepto Bolivia y Colombia, han anunciado sus rivales para la próxima fecha Fifa. Una de dos: o no se va a jugar, lo cual sería malísimo, o se está esperando al empresario amiguete que ofrezca una selección de pacotilla en una canchita a rayas en Estados Unidos para enfrentarla a Colombia.

Bedoya y Pékerman están equivocados al creer que esta es “su selección”. Esta es la selección de Colombia y muchos pretendemos que se nos informe qué están haciendo y para dónde van. Ese silencio resulta demasiado sospechoso.

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