Por: Luis Carlos Reyes

¿Dónde están los billones del Estado?

Hace un tiempo dicté una clase de principios de macroeconomía en una universidad estadounidense. Era una de esas clases obligatorias de primer año que muchos estudiantes toman sin mayor interés y porque les toca.

En aquel entonces, una comisión bipartidista de ocho congresistas debatía en Washington el déficit fiscal del país, buscando una combinación de recortes al gasto y aumentos en impuestos que fuera aceptable para demócratas y republicanos. Así que, para interesar a mis alumnos en el tema, les pedí que hicieran grupos de ocho y utilizaran una actividad que había publicado el New York Times al respecto. Era una cuadrícula que representaba el tamaño del déficit, al igual que lo que podían contribuir a su reducción distintos tipos de recortes al gasto y aumentos de impuestos. Se resolvía como un rompecabezas, y la tarea de cada grupo era llegar a una solución aceptable para todos, como intentaban hacer en ese momento los ocho congresistas. La clase fue un éxito total, no sólo porque logró interesar a los estudiantes en el tema, sino porque los debates que surgieron eran informados, serios, y reflejaban mucho de la complejidad del manejo del Estado.

Con los debates de hace un par de años sobre la reforma tributaria en Colombia, quise replicar esta experiencia con mis estudiantes de la Javeriana. Pero no pude, pese a que mis estudiantes acá son tanto o más capaces que los que tenía en Estados Unidos. La diferencia es que en Colombia hay a disposición del público pocas herramientas como las que son la norma en países desarrollados para que el electorado pueda debatir sobre el gasto y la tributación. En la actividad del New York Times, por ejemplo, el lector tiene en un solo sitio y en un formato fácil de entender la información acerca de cuánto contribuye a la reducción del déficit el despedir al 10% de los empleados federales. Es fácil darse cuenta en la misma actividad de que una reducción así de dramática en el personal del Estado únicamente le ahorraría al gobierno una octava parte de lo que le ahorraría acabar las exenciones tributarias otorgadas a los hogares que ganaban más de 20.000 dólares mensuales.

Contrasta con esto la falta de información que hay en Colombia. Por ejemplo, es sorprendente la importancia que actualmente se le da a bajar los salarios de los congresistas, que no son sino un 0,004% del presupuesto nacional, cuando el problema no es lo que los congresistas corruptos ganan legalmente, sino los recursos que desvían ellos y sus aliados en todos los niveles del Gobierno: según algunos cálculos, lo que pierde el país en corrupción equivale a un 20% del presupuesto nacional.

Para que haya información de este tipo sobre los muchos temas que maneja el Estado se necesitan organizaciones dedicadas a la divulgación de estas cifras en un lenguaje claro y orientado a no especialistas, y que no respondan al Gobierno ni a grupos económicos particulares, sino a la ciudadanía en general. Con esto en mente, y con un enorme apoyo por parte de la Universidad Javeriana, mi colega César Ferrari y yo hemos fundado un Observatorio Fiscal. La misión del Observatorio es democratizar la información sobre el gasto y la tributación en Colombia. Durante el evento del lanzamiento pudimos contar con la presencia de Len Burman, del Centro de Política Tributaria, y Chuck Marr, del Centro de Prioridades y Políticas Presupuestarias, ambos de los Estados Unidos, quienes nos hablaron sobre las labores de veeduría ciudadana que realizan allá.  Los invito a que vean sus intervenciones, al igual que la hoja de ruta que nos hemos propuesto en el Observatorio.

La tarea que hay por delante es enorme. La tributación y el gasto en Colombia son temas más enredados de lo que deberían ser, y apenas estamos empezando. Sin embargo, en nuestra página ya hemos puesto a disposición del público las primeras versiones de nuestras guías ciudadanas al presupuesto nacional y a la tributación en Colombia, que constantemente estarán evolucionando, ampliándose y siendo actualizadas. También ponemos a su disposición un blog que busca abordar temas fiscales en un lenguaje asequible a los no especialistas.

Queda mucho por recorrer, pero la meta es clara: queremos que no se demore mucho el día en que nuestros estudiantes universitarios —y el público en general— puedan debatir sobre el funcionamiento del presupuesto y los impuestos nacionales con la misma propiedad que debería poder hacerlo un congresista.

* Ph.D., profesor del Departamento de Economía, Universidad Javeriana.

Twitter: @luiscrh

 

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