Por: Cartas de los lectores

Dos asuntos importantes

El primero hace referencia a la información que se registra en El Espectador (edición 04/09/18) sobre la realización de un documental que se denomina Pepe, una vida suprema, sobre José Mujica, expresidente uruguayo, quien hoy a sus 83 años continúa con su vida placentera y ejemplar, como ciudadano del mundo. La importancia radica en el interés que despierta en el ámbito de la política este personaje de izquierda, exguerrillero y gobernante de éxito, porque para exaltar su persona y la gestión realizada en el transcurso de su existencia no es necesario ser de extrema izquierda, ni revolucionario con la acepción que muchos le dan a esta expresión de vida, ni mucho menos la justificación de permanecer por siempre al margen de la ley para luchar por el otro.

Pepe Mujica es una lección de vida que gran parte de los izquierdosos de nuestro país citan de manera utilitaria, pero no están interesados en mirar la profundidad y la coherencia entre su discurso y los hechos que lo respaldan. Muchos de quienes se consideran sus admiradores y/o sus seguidores deberían primero examinar su propia vida, sobre todo si ésta se supone al servicio de lo público, antes de mencionarlo como su guía o citarlo en sus arengas, especialmente si sus propias circunstancias están rodeadas, hoy, de dudas y sombras sobre las cuales quieren seguir construyendo falsos liderazgos o, peor aún, liderazgos de miedo. Pero para quienes no han estado jamás en el ala izquierdista, también la vida de este hombre debería ser un espejo. Un hombre de derecha, honesto, transparente y de proyección social justa puede ser tan ejemplar como Mujica.

El otro asunto, que me habría gustado eludir, porque muchos lo han hecho de manera brillante, es el relacionado con la designación de Alejandro Ordóñez Maldonado en la OEA. Me llamó la atención que el presidente Iván Duque, a quien empiezo a tenerle simpatía, haya justificado su nombramiento en una entrevista que le hicieron en la radio, a partir de los títulos y los cargos que este personaje ha ejercido. Si los títulos lo fueron todo, posgraduados es lo que abunda en el país: especialistas, magísteres, doctores, posdoctores, etc., etc. Y ya ven, profesionales que han ido al exterior o han logrado acceder a nuestras mejores universidades no son precisamente ejemplo de honradez ni nada por el estilo. Es necesario combinar esa sapiencia académica con las cualidades y calidades personales. Quizás eso sea lo más valioso, porque si además la persona es preparada, pues qué mejor que ejerza los cargos de manera intachable. En este asunto soy una voz más de las múltiples que se han expresado en contra de este nombramiento.

Ana María Córdoba Barahona. Pasto.

Envíe sus cartas a [email protected].

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Cartas de los lectores

Carta a un colombiano

El malestar en Francia e Inglaterra

Dos cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

No es la universidad, es la educación