Por: Cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

Sobre los jueces del posconflicto

Es un acierto enfatizar que la selección de los magistrados de la Jurisdicción Especial para la Paz es crucial para la credibilidad del proceso de paz en Colombia. Pero no es cierto afirmar que hay claridad sobre el proceso de selección de los magistrados. Por el contrario, hay vacíos por aclarar para garantizar a los colombianos que se contará con jueces imparciales, independientes e intachables. La información hasta ahora divulgada no establece en ninguna parte que el mecanismo de selección ya se haya definido. Lo único que se sabe es quiénes escogerán a los que después van a escoger a los magistrados, y los requisitos generales que deben cumplir los aspirantes a los cargos de magistrados. Pero no sabemos cómo serán escogidos. No es el papa Francisco quien escogerá directamente a los jueces. Es fundamental estar muy pendiente del proceso de selección de los magistrados una vez el grupo de electores esté constituido. Le otorgamos amplia confianza al papa Francisco, esperamos que Ban Ki-moon no conceda a nadie favor político y creemos que las demás entidades son íntegras y libres de presión y propondrán buenos electores, aun si los sugieren a dedo. Pero sería un grave error elegir a los magistrados a dedo también. La única manera de garantizar que los magistrados sean efectivamente imparciales, independientes e intachables, es que no sean recomendados por nadie, que no representen a ningún grupo en particular y que no lleguen por alianzas o conexiones con sector alguno en el país o fuera del mismo. El proceso de selección de los magistrados debe basarse exclusivamente en méritos tanto morales, cómo profesionales y académicos, a través de una postulación individual, pública y transparente.

María del Pilar Vanegas Guzmán. Sudáfrica.

Sobre Interbolsa

Sobre el editorial “Efectos colaterales de la presión mediática” (El Espectador, 17/08/16), me parece conveniente aclarar la máxima que dice que “las personas son inocentes hasta que se demuestre lo contrario”; pero en este caso es pertinente considerar si las personas involucradas, tienen ética profesional y si tienen principios y valores para desempeñar cargos. Un persona con ética profesional denuncia las actividades que a sus ojos no se están haciendo de manera honesta. Hay que reivindicar los valores éticos de los profesionales; cuando uno se gradúa, le dicen que si jura cumplir la Constitución y las leyes. Hay que rescatar estos valores éticos en todas las profesiones.

Gato Tovar.

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