Por: Cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

Sobre Piedad Bonnett

Deplorable que el señor Lucas Ospina, todo un “educador” de la prestigiosa Universidad de los Andes, promueva y acepte que uno de sus alumnos tome como tema para un “trabajo” la situación de Daniel, el hijo de Piedad Bonnett y que además le haga llegar estos comentarios.

Si la explicación del rector fue tan simplista, concuerdo con Cecilia Orozco cuando la califica de “elusiva, confusa, hipócrita e inaceptable”. Disculpas debería el señor rector presentarle a Piedad Bonnett, quien además de la tristeza por la muerte de su hijo deba ahora afrontar este tipo de matoneo.

Sobre diversidad

Tengo 16 años, soy homosexual, estudiante de bachillerato, y quise ver las edades y el número de manifestantes la tarde cuando se reunieron en la Plaza de la Paz de Barranquilla, para protestar por el contenido de una cartilla del Ministerio de Educación, hecha para seguir lo ordenado por la Corte Constitucional, a fin de que haya en los colegios una diversidad conceptual respecto a la diferencia entre los seres humanos, como corresponde al ordenamiento jurídico.

Las pancartas que vi y las voces airadas de los asistentes me causaron terror, optando por irme enseguida, tomar el primer taxi y refugiarme en casa. Aquí estoy temeroso de volver a la calle, de cómo pasar desapercibido, no sé de qué forma modificar la voz que sale de mi garganta, mis gestos no propiamente de un macho macho. No creo poder regresar al colegio donde en muchas ocasiones he sido víctima de ofensas y humillaciones entre risas y bromas, y en casa no tengo mayor aceptación según lo he observado en las relaciones con mis padres.

Guardo un recuerdo de los seis, siete años, cuando iba a la iglesia a confesarme, el cura se sentaba en un confesionario de madera y yo me arrodillaba a su flanco izquierdo por las que nuestras mejillas quedaban al mismo nivel, entonces él frotaba con energía la suya contra la mía por un largo rato.

Desde entonces pienso que los curas son hombres peligrosos si no están ungidos de buena fe, porque diciéndose, como lo hacen, ser representantes de Dios, que es pura bondad, nobleza, sabiduría, todo lo ve, lo sabe, lo determina, en consecuencia tienen un inmenso poder capaz de engañar a cualquier inocente con sus voluntades perversas.

Así las cosas, estoy confundido, no sé de qué lado está el bien.

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