Por: Cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

¿Y el peatón? Que chupe…

Los miles y miles de experimentados peatones que por décadas hemos caminado las calles de Medellín, estamos vivos de milagro, por todos los continuos ataques de su majestad el timón de conductores de vehículos, motos, bicicletas y hasta carretillas que a cada minuto atentan contra nuestras vidas.

Hago excepción de unos pocos conductores de carros que amablemente detienen su vehículo y con señas nos ceden el paso, pero infortunadamente cuando estamos cruzando la calle, aparecen como fantasmas los agresivos motociclistas, que siguen derecho. (No sé cómo estoy contando el cuento). ¿Por qué los indecorosos caballeros al volante de las motos no siguen por el mismo carril de los carros? Ellos, raudos, no respetan y por sus descrestadoras maniobras ponen nuestras vidas en peligro.

Gracias a los ciudadanos que conducen sus vehículos de cuatro ruedas, pero no nos atrevemos a cruzar cuando nos ceden el paso.

¿Por qué los peatones no tenemos derechos, por qué nos agreden tan alevemente, cuál es el afán de los motociclistas? ¿Cuándo entenderán que no son los amos y señores de nuestras calles?

Pedimos a las autoridades de tránsito y la Policía que nos protejan, y tratemos de filmar o fotografiar a estos inmisericordes, que nos ven como una basura en las calles. Denunciemos y exijamos drásticas medidas.

Raúl Moreno Sierra. Medellín.

Álvaro Uribe, el viejo

Pensé que era impresión mía, pero me lo acaba de confirmar un amigo mejor observador, porque es pintor: Uribe está envejeciendo a ritmo muy veloz. De eso, entonces, no hay duda.

Una de las aspiraciones de un individuo ambicioso es tener un lugar en la historia y en la memoria de su pueblo. Ese logro fue suficientemente alcanzado por usted, señor expresidente.

Es hora de que escuche a su cuerpo y se retire; escuche la voz de uno de esos sabios poetas, que seguro usted conoce, Fray Luis de León: “¡Qué descansada vida/ la del que huye del mundanal ruido/ y sigue la escondida/ senda por donde han ido/ los pocos sabios que en el mundo han sido”. Sabio también Isaiah Berlin, quien en su libro Pensadores rusos nos revela el pensamiento singular de Alexánder Herzen, intelectual ruso de ascendencia judía, que defiende la idea de la inutilidad de dilapidar la vida abrazando causas por la liberación de los otros, a costa del propio deterioro. Deje a sus correligionarios que anden solitos por la viciosa senda del poder y busquen su cabal lugar en la historia (¡!). Váyase a descansar, sea feliz, doctor Uribe.

Donaldo Mendoza. Popayán.

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