Por: Cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

Buena noticia

Otra excelente noticia: la captura de 39 delincuentes pederastas, desgraciadamente entre ellos seis colombianos.

Lo bueno fue que la acción y la coordinación entre las autoridades dio resultados, para desarticular una banda transnacional de corrupción pornográfica. No les valió acudir a maniobras fraudulentas para ocultarse, pues cuando hay voluntad, se alcanzan los objetivos. Esta conducta criminal debe ser reprochada contundentemente, todos debemos ser cuidadores de nuestros niños, para que cualquier elemento que genere sospecha sea puesto en conocimiento de las autoridades. En estos casos debemos ser altamente sensibles e intolerantes para actuar o reaccionar en tiempo estratégico, ojalá antes de un daño grave.

Aquí sí vale decir que la demora nos perjudica. Los delincuentes de esta calaña no tienen cabida en ninguna sociedad, deben ser perseguidos con todas las capacidades de cada Estado, no deben encontrar refugio, mucho menos aceptación social. Son los peores criminales por su misma estructura de perversidad, pues no tienen conciencia, se aprovechan de la inocencia y la vulnerabilidad de la víctima, son cazadores de oportunidades y saben lo que hacen.

El desenlace de esta práctica abominable es contactar al niño mediante engaños o a su corruptor para abusar sexualmente del menor. Es tan criminal el que hace las tomas pornográficas como el que solo accede a ellas, pues hacen parte de la misma traza delincuencial. Es una cadena de actos repudiables, que con la acción en conjunto de las autoridades, los estados y la sociedad se pueden neutralizar y apresar a los criminales. Están dañando con saña a los niños que son el futuro de nuestras naciones.

Édgar Guillermo Bejarano Chávez.

Venezuela, siempre Venezuela

Hubo un tiempo, cuando la revolución chavista nadaba en petrodólores, que Venezuela, pese al autoritarismo evidente y la reducción de las libertades individuales, se convirtió en la tierra prometida para los colombianos. Cuántas personas que trabajaban en Cúcuta se mudaron al vecino país, recibieron la ciudadanía, votaron juiciosos por el chavismo y todo a cambio de los múltiples subsidios y del entonces apetecido pasaporte venezolano.

Habría que preguntarles a las clases media y alta de Cúcuta cuántos de ellos tienen doble ciudadanía. Ahora se rasgan las vestiduras por el desastre fronterizo, pero fueron cómplices silenciosos.

Marcela Rangel. Cúcuta.

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