Por: Cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

Aclaración sobre un artículo

Por medio de la presente quiero solicitar que se aclare la información publicada en El Espectador el domingo 30 de abril de 2017, páginas 18 y 19 (“La puja por los bienes que dejó el senador Laserna”). Quiero notificar los siguientes puntos para tener en cuenta en dicha rectificación:

1. No conozco al señor periodista Norbey Quevedo Hernández, nunca me ha entrevistado y nunca he cruzado palabra con él. No sé de dónde saca esta información.

2. Cabe aclarar que yo no soy abogada; en ningún momento, ni verbal ni por escrito, he hecho esa notificación a nadie y mucho menos he sido contratada por Christine Balling como su abogada. Soy comunicadora social y periodista de la Universidad Javeriana y nunca he trabajado en derecho.

3. A Christine Balling, quien era mi amiga, la ayudé como apoderada de ella para firmar un contrato con una de las firmas más prestigiosas y reconocidas del país; inclusive firmamos un contrato adicional con dos personalidades, un abogado y otro financiero, para que vigilaran el proceso.

4. Yo nunca estuve de acuerdo con algunas decisiones que se tomaron y manifesté que no sería parte de esas situaciones imprecisas; acto seguido a mi inconformidad, Christine me revocó el poder.

5. Hoy en día no tengo relación alguna con este caso confuso, lleno de imprecisiones.

María Constanza Castellanos Pavía.

La mayor noticia

Las noticias verdaderamente grandes parecen pasar inadvertidas para la prensa nacional. La más grande —y la más aciaga— de los últimos años es la del acuerdo entre los Estados Unidos y Arabia Saudita que acaba de firmar Trump, según el cual los árabes invierten en seguridad (i. e., armas ofensivas y defensivas de toda clase) 110 millardos de dólares, por ahora, y otros 200 durante los diez próximos años. 110 millardos de dólares es una cantidad que casi dobla el actual presupuesto anual de Colombia (cuya población es 1,5 veces mayor que la del país que nada en petróleo). Trump anuncia empleos a granel en los Estados Unidos y los dueños del complejo industrial militar gringo se frotan las manos.

Como se sabe, Arabia Saudita es la cuna del salafismo, movimiento político-religioso fundamentalista sunita que reivindica el retorno a los orígenes del islam como fundamento para extender la ideología extrema del wahabismo saudí y catarí entre los musulmanes. Y es el mayor responsable del movimiento yihadista, al cual patrocina descaradamente.

Esos más de 300 millardos de dólares del contrato total son equivalentes a la tercera parte del más grande proyecto económico de la historia, el de la nueva ruta de la seda, promocionado por China y que traerá beneficios económicos a una gran cantidad de países en el mundo.

Las cartas están echadas. Como diría un creyente católico, que el momento decisivo nos coja confesados.

Bernardo Mayorga.

 

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

 

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