Por: Cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

Solidaridad con el alcalde de Medellín

Escribo con motivo de la nueva amenaza de las organizaciones criminales contra la vida del alcalde Federico Gutiérrez —denunciada oportunamente por la Fiscalía— en represalia a su inequívoco y valeroso compromiso de enfrentarlas. Sin duda, se trata de un perverso propósito que debe motivar la más amplia solidaridad ciudadana y obviamente de parte de las instituciones.

Ser alcalde de esta ciudad conlleva serios riesgos, pues aquí operan redes criminales de amplio espectro nacional e internacional. Así lo pude experimentar siendo alcalde en el periodo 1990-1992, época en la que el desafío del Cartel de Medellín, liderado por Pablo Escobar, estaba en todo su furor y de lo cual quedaron dolorosos recuerdos y miles de víctimas.

Debemos ser conscientes de que no solo el alcalde está en la mira, somos todos los ciudadanos de bien: comerciantes, vendedores ambulantes, educadores, estudiantes, conductores, deportistas, amas de casa, mensajeros... Estamos en una ciudad con numerosos territorios atropellados por extorsionistas y donde imperan las denominadas fronteras invisibles, los negociantes del microtráfico de drogas alucinógenas, toda una compleja fenomenología delincuencial que obliga a acompañar al alcalde, la Policía y la Fiscalía en su severa respuesta al desafío de la delincuencia.

Omar Flórez Vélez. Exalcalde de Medellín.

Dos colombianadas

Voy con las columnas de Catalina Ruiz-Navarro y Alberto Donadio. Si a una persona ebria la encadenan en una estación de policía y quienes están ahí para protegerla la filman, eso constituye un abuso de autoridad, un atrevimiento y un oprobio. Si esa persona es avivada para que se desnude y baile mientras se oye un coro de animados detenidos, eso es una violación a su integridad y si esa filmación la publican en internet quienes la hicieron, eso tiene que ser un delito. Todavía no he visto manifestaciones de repudio de parte de la Policía Nacional a este hecho.

La columna de Alberto Donadio me acuerda del nombre de un delicioso programa de televisión del gran Eduardo Lemaitre, Revivamos nuestra historia. Gracias a Donadio por revivirla, pues contrario a lo que afirma el columnista, desafortunadamente el prontuario delictivo de Eduardo Zambrano Caicedo, si bien sí fue de dominio público, en este desmemoriado país ya no lo es; prueba de ello es que fue beneficiario de “contratos por decenas de miles de millones de pesos”.

Enrique Uribe Botero. Bogotá.

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