Por: Cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

Justicia sin corruptos

Es doloroso otear por los medios de comunicación nacionales e internacionales cómo un expresidente de la Corte Suprema de Justicia rinde cuentas ante una jueza de control de garantías, al imputársele cargos por sendos hechos punibles, que escandalizan a la sociedad y colocan a la justicia en la picota pública.

Si bien es cierto que el cáncer de la corrupción nacional permeó la judicatura al más alto nivel, al igual que otros funcionarios y empleados de la Rama Judicial incursos en actos delictivos, también lo es que no se puede juzgar y generalizar a todo el estamento jurídico de Colombia.

El estigma que pesa sobre los togados y el gremio de la justicia merece una consideración razonable por parte del conglomerado social, toda vez que ante los yerros de los funcionarios judiciales se enlodan la dignidad y el honor de la gran mayoría de los empleados, jueces y magistrados.

En la reciente historia nacional la justicia ha cumplido un papel protagónico en el combate contra las mafias y los grupos armados al margen de la ley, donde jueces y magistrados ofrendaron sus vidas, víctimas de la delincuencia organizada, al punto de constituirse en defensores de los derechos humanos y la legalidad, en un país que padeció durante 50 años la violencia y la anarquía.

Como urgente paliativo y complemento a la reforma de la justicia, el país requiere una restauración moral en todas las instituciones del Estado, pues lo que impera con infortunio es la cultura de la trampa y el enriquecimiento ilícito. El país está en mora de rescatar los valores éticos y morales, procurando que los políticos y jueces sean los más probos y honorables. Basta ya de la infame corrupción y de los corruptos.

Orlando Morales.

Revivir el tren

El paro de pilotos de Avianca completa 8 días sin solución a la vista. Su presidente, el millonario empresario Germán Efromovich, dijo: “Esta minoría con actitudes criminales no va a conseguir sus objetivos”. ¿Quién es este hombre? Efromovich, de 67 años, nació en La Paz (Bolivia), se nacionalizó en Brasil, vive en Bogotá y está al frente de Avianca desde 2004. El sindicato Acdac reclama mejores salarios, menos horas de vuelo, tiquetes para familiares sin restricciones horarias y un sinnúmero de peticiones. Efromovich aduce que todo está bien y la aerolínea ha cancelado miles de vuelos y venta de tiquetes perjudicando también a miles de viajeros en el mundo. En Colombia no hay otra alternativa para viajar —aparte del bus— porque dejaron morir los ferrocarriles privados, departamentales y estatales en 1992, los que funcionaban desde 1954. A los candidatos a la Presidencia de 2018, congresistas y empresarios debería ocurrírseles revivir el tren. En Colombia lo que sobran son vías dada su extensión territorial.

Helena Manrique. Bogotá.

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