Por: Cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

¿El día de la raza?

El 12 de octubre se celebra el descubrimiento de América. Lo llaman Día de la raza, término que con respecto al ser humano ha perdido vigencia por no ser científico y por considerarse discriminatorio y agresivo.

Está aceptado que de la idea de las razas humanas nació el racismo y de este el odio entre los seres humanos, como en el caso del nazismo y de las negritudes en Estados Unidos y aún en Colombia. Si del concepto de raza aplicado a los humanos se siembran semillas de guerra, lo más indicado es que lo cambiemos por condición social o abolirlo.

En la Constitución de 1991 se dice que no puede haber discriminación por razón de raza, y en varias sentencias de tutela se refiere a las personas de tez morena, sin tener en cuenta que la mayoría en Colombia somos morenos, unos claros, otros oscuros y buena parte intermedios.

De esta nota se concluye que la Constitución consagra un concepto que no es científico, ni jurídico, ni socialmente conveniente y que debe tenerse por no escrito, pues el color de la piel, a veces aparente, es más de origen genético o del medioambiente, y en todo caso no puede ser factor para discriminar ni negativa, ni positivamente.

Y es conveniente recordar que el párrafo segundo del artículo 13 de la Constitución sigue sin aplicarse, porque ni la familia, ni la sociedad, ni el Estado han promovido las condiciones para que la igualdad sea real y efectiva. Son miles las personas que sobreviven en condiciones de inequidad y de limitaciones negativas de todo orden.

Y hablando del Día de la raza, bien podemos hablar del día de la arrasa en Colombia. De los días en los que los acumuladores de dinero, poder y privilegios a cualquier precio siembran la semilla de la guerra, de la discordia, de la inequidad y de la injusticia, que son los verdaderos factores para que no tengamos sana convivencia. Y no podemos olvidar que “los conquistadores” arrasaron a nuestros nativos y a nuestro suelo por razones de su cultura, sus creencias y llevándose buena parte de nuestra riqueza.

Para muchos, esas deudas están sin pagarse y todavía vigentes.

Carlos Fradique-Méndez.

Tumaco y el autoritarismo

Lo más terrorífico de lo ocurrido en Tumaco es la actitud cada vez más agresiva de las autoridades, incluyendo al Ministerio de Defensa. Esa cerrada de filas, además de sabotear las investigaciones, manda un mensaje muy claro: aquí la fuerza pública es incuestionable.

Helena Rincón.

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