Por: Cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

Richard Dawkins, en Colombia

La visita de Richard Dawkins a Colombia fue tan importante para los colombianos como la del papa Francisco para los católicos, para quienes representaba el mayor acontecimiento en 20, 30 o 40 años.

Para los científicos, lectores, intelectuales, filósofos, pensadores, estudiosos y estudiantes —interesados en respuestas distintas de las de la fe—, la presencia de Richard Dawkins significó una enorme apertura a la ciencia y a la razón. Al predominio de la evidencia, la argumentación y la sensatez. Una inigualable oportunidad para escuchar y ratificar que la mayoría de los científicos: astrónomos, físicos, zoólogos, arqueólogos, geólogos, biólogos, geofísicos, astrofísicos, médicos, etólogos, neurólogos o químicos, entre otros, no creen en los precarios y fantasiosos balbuceos religiosos. No creen en Adán y Eva salidos de la nada, en la mujer arrancada de una costilla, en el paraíso imaginario o el supuesto pecado llamado original. Ni en la virginidad de una materna ni en los alucinantes milagros. Quedó claro el carácter literario de la Biblia. Que tuvo que reconocer el propio padre Remolina. Y la incompatibilidad entre la ciencia y la fe. Y la falsedad e ingenuidad de las explicaciones religiosas, sin soporte ni evidencia posibles.

Para Colombia fue un honor y un privilegio la visita del biólogo Richard Dawkins, porque ayuda a la comprensión de la movilidad de la vida y el desarrollo continuo del universo, y, tal vez, al mayor compromiso del país con el conocimiento y desarrollo científico.

Juan Pablo Lefort

Tras la pista de las contralorías

Muchas contralorías, a todo nivel, son un peligro para la nación y los particulares. Su trabajo se centra en identificar hallazgos importantes para negociarlos por hallazgos superfluos y trabajan a sueldo para la administración pública, además se prestan para perseguir a los contradictores de sus jefes políticos.

Para nadie es un secreto que son simplemente un eslabón más de la corrupción que nos está acabando. ¿Por qué será que auditoría tras auditoría, vigencia tras vigencia, se roban los recursos de la nación y no pasa nada? Salvo excepciones, y eso, por persecución de contradictores... busquen casos en las fuentes, hay mucho que mostrarle al país y al mundo.

Álvaro Arrauth

Envíe sus cartas a [email protected].

Buscar columnista

Últimas Columnas de Cartas de los lectores