Por: Cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

Crédito a los deportistas

En la página 30 de la edición del 3 de diciembre aparece un lacónico escrito sobre el muy meritorio triunfo del equipo de fútbol Atlético Huila, al quedar campeón en la Copa Libertadores Femenina, después de ganarle a Santos de Brasil en la final. No sé qué pasa con los deportistas del departamento del Huila, ya que ni los masculinos ni las femeninas merecen un resaltante comentario de los periodistas deportivos, no solo de este diario sino de los otros de gran circulación. Cuando gana Santa Fe, Millonarios, Júnior o Nacional hay derroche de elogios. Incluso los hay sobre la gran actuación de algunos futbolistas, aunque hayan perdido. Cuando es uno opita, femenino o masculino, apenas lo citan. ¿Es el bullying de los ricos hacia los pobres?

Hernando Mañosca Charria

No ha cambiado nada el negocio del narcotráfico

Un día después de cumplir 44 años, Pablo Emilio Escobar Gaviria cayó abatido en Medellín el 2 de diciembre de 1993. Nacido en Rionegro (Antioquia) el 1° de diciembre de 1949, fue hijo de un campesino y una maestra de escuela. Desde muy niño mostró su lado oscuro, convirtiéndose en uno de los hombres más ricos del mundo debido a la fortuna que amasó por ser el fundador del cartel de Medellín. Fue representante a la Cámara y realizó estudios universitarios de economía, carrera que nunca terminó. En los años 80 creó un imperio de la droga, vendiendo cocaína al mundo, pero sobre todo a Estados Unidos (el 80 %), donde tuvo sus mejores socios y clientes, personas jamás denunciadas. Después de su muerte, el mundo se ha lucrado de este narcoterrorista haciendo cine, series de televisión, libros, restaurantes, etc. Después de la Constituyente de 1991, decidió negociar con el Gobierno y entregarse con la condición de pagar cárcel en La Catedral, emporio construido por él mismo. El patrón del mal también hizo buenas obras en su tierra, construyendo un barrio para los pobres: Medellín sin tugurios. Asesinó a periodistas, ministros, políticos, candidatos a la Presidencia, pero sobre todo a población civil inerme e inocente. Después de 25 años su viuda habló y también sacó su libro, ofreciendo perdón por sus desmanes. Ella vive en Argentina con sus hijos, país que los acogió, pues fueron expulsados de varios. Un cuarto de siglo ha pasado desde la muerte del capo y el negocio de la cocaína continúa tan campante. Mientras el mundo inhale...

Helena Manrique

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