Por: Cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

Sobre un editorial

No estoy de acuerdo con el editorial (El Espectador, "La crisis de empatía en Colombia", aril 21, 2019) victimiza una parte y acusa otra. Pueden haber equivocaciones, pero no somos jueces. Uno de los grandes problemas de este país pasa por deslegitimar la autoridad (Policia) sin entender que estas personas tienen sus propias creencias y vivencias.

Al final no es coherente cuando dice que necesitamos menos gritos (¿acaso cuando se escribe no se escuchan gritos? ¡En el texto se escuchan!), menos campañas de odio y más preguntas sinceras, “más empatía”.

La empatía es para la parte que cada uno de nosotros no entendemos, empatía con la personas de la comunidad LGBT, empatía con la autoridad, empatía con pastores cristianos.

Siempre hablamos de los demás, nunca de lo que cada uno de nosotros debe hacer. Invito al editorialista a dar el primer paso, a actuar para todos a pesar de su propio criterio.

Henry Cuadrado.

Sobre “Plegarias de roca y cristal”

Los hechos tienen diversas formas de verse, apreciarse o menospreciarse. Difiero profundamente del enfoque dado por el columnista ante el incendio de Notre Dame (El Espectador, "Plegarias de roca y cristal", abril 20/2019). El deseo de dejarla arder al sentirla como “compilación de infamias de la Iglesia Católica” deja por fuera una muy larga historia de amor y sacrificio por los pobres y desvalidos, por la justicia y la caridad, de muchos de sus miembros, de sus instituciones, de sus jerarquías.

Reducir a los seguidores de Cristo a la figura de San Francisco es, al menos, una grave torpeza histórica. Vidas de servicio como las deTeresa de Calcuta, la Madre Laura, San Pedro Claver, no pueden explicarse por un simple altruismo.

La Iglesia hace parte de la historia humana, en medio de aciertos y desaciertos, con altibajos. Con dolorosas fallas y grandes logros, pero siempre buscando realizar el Reino de Dios que simplemente es vivir en el amor a Dios y en el amor al prójimo y, como lo reconoce el articulista, “nada es perfectamente malo, ni siquiera las religiones”. El humanismo no tiene que abandonar a Dios. Puede expresar aquí y ahora lo especial de su mensaje que en todas las grandes religiones es un llamado al amor.

Anota válidamente: “lo que estuvo al borde de las llamas fue el relato que contiene esta Catedral. Lo que ella nos dice de esa potencia (o de esa ansiedad) que llamamos Dios”. Las llamas no pudieron quemar, ni podrán quemar, lo esencial que es la búsqueda de Dios y su Reino.

Mi enfoque, unido al de muchos, es de dolor ante el arder de una preciosa obra humana que representa el anhelo de encontrarnos con Dios y de expresar un fervor religioso, algo muy distinto a una compilación de infamias.

Luis Augusto Londoño Jaramillo.

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2019-04-22T00:00:29-05:00

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