Por: Cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

Proyectos cremados

Entre el Senado y la Cámara de Representantes hundieron de manera progresiva dos importantes proyectos de ley: el fin de la casa por cárcel para corruptos y la información nutricional clara en alimentos como la comida chatarra. El Legislativo quedó muy mal parado, como siempre. El plazo caducó y los proyectos fueron cremados. Dilataron y dilataron en varios debates y el día clave, 19 de junio, prefirieron ver el partido entre Colombia y Catar, desatendiendo tremenda responsabilidad. Estos son los padres de la patria, incluyendo por supuesto a las madres. Bastante ingenuos fuimos los colombianos al pretender creer que estos proyectos serían aprobados. Igual pasó con la utópica idea de bajarse el “sueldito” entre los legisladores. Los corruptos seguirán con finca por cárcel al calor de un whisky y la niñez, intoxicándose con comida chatarra.

Helena Manrique Romero, Bogotá

El fracaso de la infraestructura

Lo que ha venido sucediendo en las últimas semanas en las carreteras Bogotá-Villavicencio y Medellín-Bolombolo es, por desgracia, una muestra ineludible del fracaso de la ingeniería colombiana y de la Agencia Nacional de Infraestructura y las entidades que la antecedieron. Los continuos derrumbes no son otra cosa que el resultado de violar unas montañas inhóspitas que no se pueden tocar. El diseño de las vías buscándoles pleito a las montañas ha sido un rotundo fracaso de la ingeniería. Las carreteras se deben diseñar por donde son viables técnicamente y no políticamente. ¿Cuántos miles de millones de pesos se han enterrado en las carreteras como Medellín-Puerto Valdivia, Bogotá-Villavicencio, Cali-Buenaventura y demás por ceder a unas pretensiones políticas? En el caso de la carretera Medellín-Bolombolo, la Sociedad Antioqueña de Ingenieros advirtió con la suficiente antelación que el trazado de la vía como estaba propuesto era inviable, por las características geológicas de la zona así como por la estructura de la montaña. La ANI hizo irresponsablemente caso omiso de dicha advertencia y procedió a adjudicar la construcción de la vía. El resultado está a la vista. Un desastre del cual solo se recuperará la región en un par de años o más. La pregunta obligada es: ¿quién responde? Esperemos que la respuesta no sea que “el tubo tuvo la culpa”.

Gilberto Rico Montoya

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2019-06-21T01:00:10-05:00

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