Por: Cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

Abuso policial

Es aún incomprensible el accionar de la Policía Nacional de Colombia. No salimos del asombro que nos produjo el ataque de algunos miembros de esta institución que, a la vista de todo el mundo, se lanzaron de manera inmisericorde y peligrosa contra los estudiantes de la Universidad de Cundinamarca, sede Soacha, cuando abandonaban la alma mater, defraudando así a los colombianos y dejando mucho que pensar sobre la manera y el actuar de algunos de sus miembros, a quienes el Estado les dio un uniforme y los dotó de armamento para defender la “honra y bienes” de los ciudadanos, pero que desdicen absolutamente de toda cualidad propia, para lo que históricamente fue creada alguna vez la institución.

Tal como sucedió el 22 de junio del presente año, cuando en la ciudad de Bogotá y en cercanías del Parque Nacional un grupo de jóvenes que celebraba el Día Internacional de la Patineta fue agredido traicioneramente por autos y motocicletas conducidos por miembros de la Policía Nacional, sin razón alguna y de forma alevosa.

La Fiscalía General de la Nación, que es el ente gubernamental encargado de investigar y ahondar sobre este tipo de irregularidades y abusos por cuenta de la policía y de muchas otras entidades de su competencia, debe tomar cartas en el asunto y no permanecer impávida ante la gravedad de los hechos que dejaron a más de un estudiante con laceraciones y heridas, y sobre todo con el resentimiento natural hacia una entidad que parece estar “plagada” de manzanas podridas y que no sale en defensa de los colombianos.

Virgilio Duque Salazar. Bogotá.

Gracias por Bibo

Estoy muy agradecida por la información de Bibo. Quisiera saber qué tan cierto es que supuestamente hay mafias de intermediarios que compran cosechas y las botan solo para mantener precios altos; de esta forma al campesino le compran con precios superbajos, pues es preferible que la cosecha se pierda porque sale más caro el caldo que los huevos. Los colombianos queremos comer frutas y verduras, pero los precios son inalcanzables. Personalmente, para mí siempre están verdes, ya no me provoca comer ni banano y se me olvidó a qué sabe. Y así el dinero no alcanza por la corrupción y las grandes mafias de este país, que olvidan que el alimento es sagrado.

Herlinda García Cáceres.

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