Por: Cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

Hay un patrón preocupante

Una vez más ha ocurrido otra manifestación estudiantil en Bogotá, en donde no se sabe a ciencia cierta si los protagonistas son estudiantes o si son víctimas de infiltrados que están aprovechándose, amparados con instrumentos de sabor terrorista.

La ciudad está viviendo desde hace varios meses una serie de jueves negros, caracterizados por la destrucción de bienes públicos y privados: el paro forzoso de las actividades particulares y gubernamentales por la manifestación estudiantil.

La de esta semana tenía como disculpa protestar contra la corrupción en las universidades y los supuestos abusos del Esmad.

Se reconoce que los estudiantes quieren asistir a las universidades del país y que el Gobierno está haciendo los esfuerzos para cumplir con ellos, pero al mismo tiempo los infiltrados en esas marchas demuestran lo contrario en favor de los estudiantes.

En los 40 años que hemos acompañado a los alcaldes de la ciudad de Bogotá, nunca se había visto unos desórdenes iguales contra la ciudadanía, las empresas, los centros comerciales y el tráfico. ¿Será que estamos comenzando a vivir la época dramática y desastrosa de la “América incendiada”, como dicen algunos medios?

Sobre el Esmad no podemos desechar algún abuso en medio de las jornadas violentas protagonizadas por los infiltrados, y corresponde a las autoridades investigar y rechazar excesos, pero también es evidente que la Policía está para proteger a las personas y a los bienes, ya bastante golpeados por estas protestas desbordadas.

En las actuales circunstancias, más pareciera que el propósito es conseguir sacar del escenario a esta fuerza policial, única que está cumpliendo con su deber y han sido las víctimas de estos atropellos.

Duele ver cómo la autoridad policial soporta toda clase de agresiones recibiendo ladrillazos, piedras y elementos incendiarios, mientras los vándalos destruyen todo a su paso, sin importarles las consecuencias.

Que nos sirvan estos insucesos para avanzar en la reglamentación a las protestas, porque da pena ver cómo los terroristas aprovechan estas jornadas para destruir y crear caos impunemente.

María Paulina Espinosa de López.

Sobre el Pico y Placa

La medida del Pico y Placa se adoptó con el fin de disminuir el flujo vehicular, mejorar la movilidad y reducir la contaminación producida por el parque automotor. Al permitir que se pueda comprar el derecho a no someterse a esta restricción, se está autorizando a un grupo privilegiado de propietarios de automóviles para que incrementen la congestión en las vías y aumenten la contaminación del aire de la ciudad. A quienes pagamos el impuesto de rodamiento para poder utilizar las vías de la ciudad se nos ha limitado su uso con la restricción del Pico y Placa. ¿Será que la Alcaldía estima que la suma que quiere cobrar por usar las vías puede ser similar a la que nos deben devolver a quienes no las podemos usar a pesar de haber pagado el rodamiento? No nos asombremos si mañana nos dicen que por unos millones de pesos más podemos estacionar en cualquier sitio, independientemente de que esté prohibido, o que con un pago adicional podamos tomarnos unas cervezas, sin que nos cobren una multa o nos retengan el vehículo. En vez de buscar financiación, fingiendo un buen propósito como fue el caso de la valorización (que ojalá no la cobren en diciembre), administren bien los recursos que recaudan y no se gasten nuestros impuestos en hacerse una propaganda inmerecida y exageradamente costosa.

Diego López Arango.

Envíe sus cartas a [email protected]

889388

2019-11-04T00:00:04-05:00

column

2019-11-04T01:00:02-05:00

[email protected]

none

Dos cartas de los lectores

26

3821

3847

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

De tanto incumplimiento…

Dos cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores