Por: Cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

Los apellidos de la familia

La Corte Constitucional declaró que es contrario a la Constitución que a los hijos se les asigne primero el apellido del padre seguido del apellido de la madre, caso que no opera para los hijos que no registran nombre del padre y menos para los expósitos. No se trata del apellido de los hijos, sino del apellido de la familia y, si se quiere, del apellido del árbol genealógico. De la idea de una familia ancestral se ha pasado a la idea de la prevalencia del individuo. De una familia en crisis vamos a la extinción de la familia.

Colombia necesita que se haga realidad que la familia es la célula, el núcleo fundamental de la sociedad. Una de las graves patologías de los hijos en el mundo actual es que no tienen la presencia de sus padres, ausentes físicamente o comprometidos en luchas jurídicas a muerte por desamor o por venganzas.

La familia en sentido amplio, desde sus primeros padres, desde la punta de la pirámide, debe tener identidad y su fundamento son los apellidos. Primero el del padre o primero el de la madre, en la mayoría de las veces habrá un segundo y en familias de alcurnia habrá terceros y cuartos. Es imposible que todos los apellidos sean primeros y es grave irrespeto a la familia que se proponga que el orden de los apellidos sea decidido al azar, como en los casinos de dudosa reputación.

Hay que recuperar el linaje, el ancestro, el árbol genealógico, el honor de pertenecer a una familia amplia, si se quiere patriarcal en el sentido de respeto, de confesión de amor y gratitud.

Carlos Fradique-Méndez

Evo y las lecciones del pasado

América Latina parece no aprender de su propia historia. La exigencia de procesos democráticos claros y transparentes deben ser demandados, pero no tomados como la oportunidad para desencadenar vacío de poder, anarquía, caos. ¿Exigir democracia participativa en un contexto de desobediencia militar? La mano del poder militar ha causado estragos en América Latina en el pasado: cuando no existe lealtad de el cuerpo castrense ante la máxima figura democrática de un presidente, lo que viene después es otro monstruo. No quiero juzgar hechos que no acontecen todavía, pero veo venir en Bolivia un gobierno de corte militar, y un quiebre en el orden social de la última década que en general dignificó los derechos de una mayoría indígena que era vista y tratada como si fuese una minoría. Evo Morales dejó el poder sin llamar a desobediencia civil al orden militar, es líder de indígenas y le respeto su cierta diplomacia de líder al evitar que hermanos contra hermanos se desangren.

Antonio Pavón

Envíe sus cartas a [email protected].

890994

2019-11-15T00:00:10-05:00

column

2019-11-15T00:30:01-05:00

[email protected]

none

Dos cartas de los lectores

26

2904

2930

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Cartas de los lectores

Cuatro cartas de los lectores

Tres cartas sobre el caso de “Epa Colombia”

Dios y ciencia, justicia, economía

Carta abierta a los estudiantes de Colombia

Dos cartas de los lectores