Por: Cartas de los lectores

Dos cartas sobre un editorial

¿Qué hacer con las opiniones cargadas de violencia? (I)

Creo que es necesario separar la opinión personal, protegida por el derecho constitucional a la expresión y libre personalidad, de los actos discriminatorios, sancionados por el Código Penal.

Si una opinión personal busca dañar el buen nombre, o instigar al daño físico o moral, esto es discriminatorio y pienso que es perjudicial darles eco en medios de comunicación.

La discusión debería centrarse en las capacidades reales de la funcionaria y de cómo se le puede aportar para facilitar su trabajo en lugar de obstaculizarlo.

Jhorman Gómez.

¿Qué hacer...? (II)

¿Debemos como sociedad permitir la intolerancia en los discursos públicos? ¿Debemos permitir que otros expresen ideas que deshumanizan a una minoría? Esas son preguntas que nos hemos planteado varias veces los liberales del mundo, porque nosotros en principio creemos en la libertad de expresión. Nos parece inconsistente con nuestros valores ser los censores de los discursos de otros porque creemos en la pluralidad de voces y en la deliberación política.

Karl Popper discutió justamente esto en La paradoja de la tolerancia, y su conclusión es que si una sociedad tolera ilimitadamente la intolerancia, al final los intolerantes van a acabar con los tolerantes y con la tolerancia misma. No podemos perder de vista aquí que el discurso que los intolerantes promueven busca justamente cerrar espacios de participación para los otros.

Ahora bien, en este caso particular todos sabemos que Matilda González no recibe críticas por su gestión pública, sino por su condición trans. Si ella fuese una mujer cisgénero no estaríamos siquiera sosteniendo esta conversación. Entonces nos encontramos con que uno de los colectivos más vulnerables de la sociedad, las mujeres trans, está siendo atacado por un discurso que lo agrede en su condición humana. ¿Es aceptable en una democracia dar espacios para que amplifiquen esa agresión?

Como demócrata y defensora de las garantías que nos da la Constitución Política a los colombianos le contesto que no. Señor editor, quienes promovemos los valores democráticos no debemos abrirles espacios a los intolerantes, así nos resulte paradójico. Discriminar no es una opinión válida ni aceptable, no debemos tolerar la intolerancia ni quedarnos callados ante la infamia, porque si lo hacemos ponemos en riesgo los valores democráticos.

Ana María Aguirre Cañas.

Envíe sus cartas a [email protected].

902781

2020-02-04T00:00:10-05:00

column

2020-02-04T00:30:01-05:00

[email protected]

none

Dos cartas sobre un editorial

29

2763

2792

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Cartas de los lectores

Más sombras que luces

Tres cartas de los lectores

Sobre el aborto

Perfil de dos rectores universitarios

A vueltas con la religión