Por: Columnista invitado

Dos foros para pensar el país

Por Pablo Leyva

“Colombia 2018: ¿Para dónde va el país?” (Foros Semana), en Cartagena, con importantes personalidades, y “¿Cómo responder a los retos ambientales del desarrollo sostenible de Colombia?” (Foro Nacional Ambiental, El Espectador, Caracol) en Bogotá, con cuatro candidatos a la Presidencia. En el primero se examinó la realidad política, jurídica, económica, social y cultural del país y se propusieron algunos cambios de fondo. Sin embargo, las intervenciones no consideraron la “variable” ambiental, el análisis quedó sin piso o, como diría Juan Gossaín, sin el mar, que a pesar de los espolones amenaza a Cartagena más que la corrupción.

En el Foro Ambiental, los candidatos a la Presidencia (De la Calle, Fajardo, Duque, Petro) desde diferentes aproximaciones consideran el ambiente parte importante de sus programas. En un ambiente cordial abordaron las consultas populares, la deforestación, la energía y el socio-ecosistema en crisis de Bogotá-Sabana. Faltó profundizar en el cambio global y sus repercusiones en el país.

En foros, entrevistas, análisis y proyecciones socioeconómicas, con excepciones, no se integran estructuralmente las dinámicas del cambio global. Algunos tratan los efectos del Acuerdo de París en los mercados del petróleo y el carbón como un evento económico coyuntural, con algún impacto en el PIB y a largo plazo y no como una señal del fin de los combustibles fósiles, con serias implicaciones estructurales ecológicas, económicas y sociales a corto y mediano plazo. Otros insisten en el petróleo, carbón y minería; licencias ambientales exprés, estabilidad y seguridad jurídica (en un mundo fluido); señalan las consultas populares como un estorbo para aprovechar las “riquezas” del país. Hay quienes preparan una locomotora (OCDE), camuflada de verde y programas de adaptación y desarrollo sostenible con cultivos resilientes al cambio climático.

Los límites naturales; la magnitud y métodos de extraer-transformar-producir-consumir-desechar-contaminar; la velocidad de la cuarta revolución industrial acelerada por el avance científico-tecnológico; la dinámica de la globalización y el mercado; las fuerzas, tensiones y acuerdos político-económicos internacionales obligan a cuestionar las proyecciones económicas convencionales, a contemplar escenarios dinámicos complejos con aportes transdisciplinarios y a construir modelos macro ecológicos-económicos-sociales.

Si se aceleran los eventos climáticos extremos y se evidencia la proximidad de un punto de inflexión del sistema natural, con efectos catastróficos, habrá restricciones para todos en un corto plazo. Los países desarrollados, ciudades, empresas ya están tomando medidas y preparando tecnologías para un mínimo consumo de combustibles fósiles en transporte, electricidad, hogares, industria, etc. Además se activó la justicia climática.

Es necesario planear ajustes estructurales para que el país pueda responder a los retos del cambio global y climático. Se requiere mantener lo avanzado; fortalecer la democracia social de derecho, plural y participativa; descentralizar y ordenar el territorio; distinguir Constitución de ley, Estado y largo plazo de Gobierno y corto plazo; integrar lo social, lo económico y lo ecológico, y establecer otra rama del poder, autónoma, como referente obligado, que garantice que el conocimiento científico y toda la información se consulten, respeten, sean accesibles y de dominio público. Es urgente intervenir Cartagena y Bogotá-Sabana y convocar más foros para pensar cómo enfrentar el futuro, modernizar y hacer sostenible el país.

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