Por: Andrés Hoyos

Dos opciones valiosas

Es raro que en una elección portante en Colombia haya dos opciones buenas, como las habrá este domingo en Bogotá. Tanto Claudia López como Carlos Fernando Galán serían buenos alcaldes, con algunas diferencias que paso a explorar.

La política en Colombia es tortuosa, lo que entre otras cosas significa que muchas veces una persona recta se ve en aprietos para echar a andar su proyecto y por el camino cae no en las mejores compañías. ¿Por qué? Porque no todos los caminos hacia el reconocimiento y el éxito son virtuosos, así escoger alguno resulte casi inevitable.

Hay jefes tóxicos y caprichosos, pero es muy difícil ascender en la escala política sin ellos. Pongámosle un nombre propio a este problema: Germán Vargas Lleras (GVLL). Hábil, formado, con claro don de mando, yo sin embargo no le compraría un carro usado a GVLL, como se decía en EE.UU. No confío en él; ha estado mal rodeado y lo circunda cualquier cantidad de rumores, que vaya uno a saber si ciertos o no. Vargas Lleras fue durante años el jefe de Carlos Fernando Galán. En mi opinión, Galán permaneció demasiado tiempo en Cambio Radical, en vez de, qué se yo, revivir el Nuevo Liberalismo de su padre, con el mismo nombre u otro parecido —si por cualquier exótica razón el Consejo Nacional Electoral optaba por impedirlo—. Serviría, sobre todo, que aparezca un partido filosóficamente liberal, no solo de nombre. Dicho esto, no creo que Vargas Lleras llegue a tener una incidencia importante en la eventual alcaldía de Galán.

Por su parte, Claudia López no ha tenido jefes tan problemáticos. Incluso uno diría que ha sido casi siempre su propia jefa. Ya en ello, es una jefa bastante pugnaz, que genera mucho ruido a su alrededor, buena parte autoinfligido. Quizá por eso desarrolló en esta ocasión una estrategia difícil de entender. Algo o alguien le dijo que, manteniendo su cercanía con Sergio Fajardo, así como una cierta sensatez en materia de continuidad, incluso con Peñalosa, podía lograr también el apoyo de Gustavo Petro. Con ello en mente, le hizo muchos llamados y carantoñas, y fue metiendo a su campaña a algunos de los petristas menos radicales, lo que tampoco los hace almas benditas o personas centradas en política: María Mercedes Maldonado y Ángela María Robledo, para mencionar apenas a las dos más prominentes. Petro, quien viene recorriendo un camino autodestructivo, trató de seducir a Claudia, pero cuando quedó claro que lo que le pedía era una conversión a su religión, la alianza se cayó y surgieron las recriminaciones mutuas. Claudia también tiene a su lado a Antanas Mockus y a Sergio Fajardo, entre mucha gente muy buena de centro. Eso sí, Jorge Enrique Robledo no es de centro. Lo malo es que los bandazos de Claudia, sumados a la dificultad para ampliar su audiencia y a una cierta belicosidad que aquí y allá se filtra al programa, nos puso a algunos a dudar sobre la ecuanimidad de su eventual mandato. ¿Malo? De ningún modo, pero no tan bueno como se esperaba.

Podría votar por cualquiera de los dos, pero como debo escoger a un solo candidato, con todo y sus defectos, al final votaré por Carlos Fernando Galán, si bien el aún muy posible triunfo de Claudia López me parece un buen resultado. La diferencia para mí está en la tranquilidad de Galán. Esto, después de dos administraciones pugnaces, como las de Petro y Peñalosa, sería una novedad muy bienvenida.

P.S. Vaya colección de bárbaros la que surgió en Chile.

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2019-10-23T00:00:14-05:00

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