Por: Iván Mejía Álvarez

Dos orejas y rabo

Pasó una bella y maravillosa Eurocopa que tuvo un final absolutamente feliz. Ganó el mejor equipo, el que la gente quería, el que los amantes del fútbol bien jugado deseaban ver levantando la Copa. Ganó el fútbol fiesta, el fútbol espectáculo, pero también ganó el fútbol táctico y equilibrado.

Algunos en su absoluta ignorancia pretenden que se hable de fútbol sin mencionar tácticas, estrategias, módulos y sus variantes. Son los que hoy intentan engañar a la gente haciéndole creer que saben porque gritan y son apasionados por un equipo, pero desconocen qué es el fútbol, cómo se juega y cuáles son sus valores primarios para ganar, entre ellos el primero y más útil, la táctica, el arte de defenderse.

España puede hacer un fútbol ofensivo porque recupera la pelota, así de claro y sencillo. Si España no tuviera ese par de leones, Senna y Xavi, batiéndose como fieras para quitar la pelota al enemigo, España, como cualquier otro equipo, sufriría mucho en defensa. Es ley elemental del fútbol, para poder atacar se debe tener la pelota. No se puede agredir al adversario sin el útil.

Los números lo comprueban: en Alemania el campeón fue el equipo que menos goles recibió. A Buffón sólo le empacaron tres tantos. En la Euro el ganador fue el equipo que menos goles admitió. A Casillas le marcaron dos tantos. Ergo, primero hay que defenderse para luego atacar. Primero el arco en cero y luego a utilizar el balón.

Después, cuando se tiene la pelota, es cuestión de gustos y saber con qué tipo de jugadores se cuenta para elegir el camino hacia el arco. Con jugadores finos y de buen pie, adictos a la estética, de fácil circulación de pelota, precisa, rápida y fluida, como los que tiene España, lo coherente y lógico es tocar, hacer paredes, triangular hacia delante. Y esa partitura la interpretó el equipo de Aragonés con maestría y sapiencia.

España, un gran campeón para una maravillosa Eurocopa que devolvió la fe en el fútbol arte, en la pelota bien tratada, que rescató los valores estéticos pero que también recordó que el equilibrio entre defensa y ataque es la clave del juego.

Puestos a elegir entre ser toro, fiero e indómito, como en los últimos torneos, o torero sutil y artístico, los de Aragonés eligieron el papel que más le convenía a la plantilla que poseía . Y hoy están en hombros por la puerta grande y ¡olé!

 

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