Por: Aura Lucía Mera

Las dos orillas

Después del bochornoso incidente en que los socios capitalistas de Kien y Ke, o sea los del “parné”, le cerraron las puertas a María Elvira Bonilla Otoya, la creadora de esta revista virtual, la gestora, la que la parió, para decirlo en términos normales, y se quedaron tan campantes con esta publicación virtual, creyendo que el dinero lo compra todo y que las personas se pueden descartar como si se tratara de objetos de consumo, todos los lectores, amigos y colegas de María Elvira, que sabíamos de esta tremenda arbitrariedad, sentimos rabia e indignación.

Pero, por otro lado, estábamos tranquilos. La Bonilla, estábamos seguros, seguiría adelante, imparable en sus sueños y sus metas, y no se dejaría “acuscambar” —término caleño— ante tamaño atropello.

El tiempo pasa y las aguas retoman su nivel, con la diferencia de que mientras Kien y Ke se fue quedando estancada, repetitiva y sin mucho interés, fuera del sensacionalismo y la sociedad, María Elvira fue gestando, terca, batalladora, con la cabeza en alto y la imaginación a mil, esta nueva publicación virtual, que viene con toda la energía, la pasión y el entusiasmo que infecta el verdadero periodismo, el que no se compra ni se vende, pero tampoco se deja arrinconar. Las 2 Orillas. Con un equipo de redacción que ya lo quisieran los periódicos o medios más importantes. Son ellos, además de María Elvira, por supuesto, León Valencia, Rafael Santos, Jorge Enrique Botero.

Con María Elvira se podrá estar de acuerdo o no. Su periodismo es controvertido y sin tapujos. Por eso los “dueños” de Kien y Ke la “voliaron”. No aceptó transigir en un asunto ético y delicado, ni dejarse presionar por otros cacaos del periodismo que también creen que todo se resuelve a punta de dinero. Se puede decir que la obligaron a renunciar. Y con ella los mejores periodistas de la revista virtual.

Sí. De la Bonilla lo único que no se puede esperar es que no siga creando, imaginando, dibujando sus sueños hasta convertirlos en realidad. Ama con pasión el periodismo y es vertical en sus creencias. Por eso, lejos de dejarse amilanar inventó Las 2 Orillas, con un equipo al timonel, envidia de los mejores medios . Hombres y mujeres que se la juegan a fondo y no le hacen reverencia a nadie.

Ya el resultado está a la vista. Kien y Ke quedó como la virtualización de cosas medio sensacionalistas y fotografías sociales de los mismos con las mismas, con diferentes ropajes. Y Las 2 Orillas con artículos de fondo, que invitan a reflexionar y estar informado de opiniones diferentes y pluralistas, pero todas con contenido.

Felicitaciones. Lo lograron. Con La Silla Vacía, ya los amantes del buen periodismo virtual tenemos de nuevo qué leer. Lo demás se lo dejamos a las peluquerías. A mucho honor.

P.D. Vergonzosa la puja por sentarse en la curul de Gilma Jiménez. Una mujer bandera e irrepetible. Hasta cuándo tendremos en Colombia que soportar estos politiqueros que solamente aspiran a sentarse donde les paguen mejor. Asco.

 

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