Por: Gustavo Páez Escobar

Dos poetisas editoras

Bajo el ambiente de la Feria Internacional del Libro, magno evento que ha llegado a su edición número 32, tuve el placer de leer una variedad de poemas de dos distinguidas escritoras amigas mías: Guiomar Cuesta y Carmen Cecilia Suárez. De edades similares, la vocación por las letras nace en ellas desde muy jóvenes. Sus obras han merecido público reconocimiento, y ambas crearon desde buen tiempo atrás sus propias empresas editoras: Apidama Ediciones (Guiomar) y La Serpiente Emplumada (Carmen Cecilia).

La diferencia entre ambas está en su estilo. Siguen sus propios caminos y sus propias ideas, lo que es apenas obvio al saberse que cada escritor es un mundo. Además, se distinguen por el manejo ortográfico: mientras Al ritmo de los manglares en tiempos de jazz (de Guiomar) carece de signos de puntuación, Luz de lluvia (de Carmen Cecilia) los tiene. La falta de puntuación es tendencia moderna en la poesía, práctica que no entiendo. La coma, de tanta utilidad para captar el sentido y el ritmo de la frase, me parece que es preciosa herramienta de la poesía.

Guiomar Cuesta inició en 1978 su carrera poética con Mujer América, América Mujer, obra que le abrió la puerta de la literatura. En los 41 años transcurridos ha publicado 20 libros, y su nombre ha adquirido renombre nacional e internacional. Es miembro de la Academia Colombiana de la Lengua y de otros notables organismos, y ha ganado numerosos premios.

Al ritmo de los manglares le hizo ganar el primer premio del Certamen Internacional de Poesía Luis Alberto Ambroggio, edición 2018, obra movida por bellas imágenes que impulsan músicas ancestrales en las que afloran las raíces africanas e indígenas. Se siente aquí un armonioso lenguaje que habla con la naturaleza e incursiona en los senderos del alma. Toma al mangle —vocablo que en lengua caribe o arahuaca significa árbol retorcido— como símbolo de la biodiversidad, a la que le canta en las 126 páginas del libro. Este acento se percibe en otros de sus libros. Por otra parte, es gran abanderada del feminismo.

Carmen Cecilia Suárez alzó vuelo literario con el libro de cuentos Un vestido rojo para bailar boleros (1988) y hoy acumula un número de obras parecido al de Guiomar. De la narrativa pasó a la poesía, y sus temas están enfocados hacia la pareja, el erotismo y la naturaleza femenina. Sus poemas más caracterizados resaltan la intimidad de la pasión amorosa. Esto explica por qué una de las colecciones de su editorial lleva el nombre de Laura Victoria, la pionera de la poesía erótica en Colombia en los años 20 y 30 del siglo pasado.

En la Feria Internacional del Libro presentó Luz de lluvia, breve poemario adornado con pinturas de Marina Suárez Mantilla, en acrílico. En el género amoroso, se encuentran títulos como Poemas del insomnio (después del vino), Espacios secretos, Retazos en el tiempo, Poemas para leerte antes de morir. En este último hace esta anotación: “Por aquellas dimensiones proféticas de la poesía, el título de este libro nació muchos meses antes de que supiéramos que pronto iba a morir. A mi querido amigo, a quien no alcancé a leerle todos los poemas”. A pesar de la claridad de la dedicatoria, me atreví a preguntarle si se trataba de una ficción, y ella me respondió que había sido un amigo cierto a quien mucho había querido.

Carmen Cecilia tiene un doctorado en Educación de los Estados Unidos, ha participado en ferias del libro en Guadalajara y en Frankfurt y su nombre está incluido en el Diccionario universal de creadoras, edición en francés que cuenta con el patrocinio de las Naciones Unidas.

[email protected]

860131

2019-05-11T00:00:30-05:00

column

2019-05-11T00:15:01-05:00

jrincon_1275

none

Dos poetisas editoras

21

3890

3911

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Gustavo Páez Escobar

El niño héroe

Juan José Rondón: de lancero a prócer

Por los caminos de Baza

Revelaciones de un suicidio

El legado de Adel López Gómez