Por: Cartas de los lectores

Dos versiones de una columna

El inevitable ‘diablillo de la redacción’ hizo que la versión impresa de mi columna “Sin sargento negro del Ejército” (5/10/12) no fuera la final que salió en el .com

Las diferencias obedecen a que, en el proyecto de ley de oportunidades para la población negra, “a última hora, puntualmente, descubrieron que para la inclusión en la Fuerza Pública no funciona el 10% de cupos en las escuelas de oficiales y suboficiales”.

Por esto cambié la apreciación del proyecto de ‘ratoncito’ (impreso) a ‘híbrido’ (.com). Suavicé un par de adjetivos y precisé una respuesta del presidente Santos en radio. El mensaje es el mismo: puestos a hablar desde el Gobierno de “saldar la deuda histórica con los afrocolombianos”, el no llamado del coronel Alfonso Quiñones a curso de brigadier general merece una explicación, que la pueden dar en la Comisión Segunda del Senado. Gracias.

Daniel Mera Villamizar. Directivo de la Fundación Color de Colombia

Examen de rigor

El señor presidente Juan Manuel Santos debe ser sometido a un examen médico ordenado por el Senado de la República para determinar si es idóneo para continuar ocupando el cargo de primer mandatario de los colombianos, teniendo en cuenta sus recientes quebrantos de salud. El Senado debe solicitar a la Academia Nacional de Medicina, la Federación Médica Colombiana y el Tribunal Nacional de Ética Médica una evaluación pericial. En caso de que el examen salga mal, el Congreso pleno tiene la obligación de solicitar la renuncia del presidente, para que asuma su segundo. Si Angelino Garzón ha tratado de ser sometido a un examen pericial médico para determinar su idoneidad como sucesor eventual del primer mandatario, entonces Santos también debe ser examinado para que los colombianos tengamos la tranquilidad de que el poder presidencial está en manos seguras.

Alejandro Osorio. Bogotá.

 

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