Por: Andrés Hoyos

Drama en la Coalición Colombia

Hace un par de meses se planteó una alianza entre Sergio Fajardo, Claudia López y Jorge Enrique Robledo para las elecciones presidenciales de 2018.

Los unía el propósito de erradicar la corrupción en el país, asociada, por ejemplo, con Cambio Radical, el partido de Germán Vargas Lleras, rival importante de los tres. Algunos dijimos que el tema de esta Coalición Colombia era válido, a pesar de que veíamos difícil la confluencia programática, habida cuenta de las discrepancias de fondo, sobre todo con Robledo. A los pocos días la encuesta de Invamer-Gallup le dio un claro favoritismo a Fajardo en la selección tripartita, con la obvia consecuencia de que el exgobernador de Antioquia aspira a un proceso raudo, mientras que los dos senadores prefieren postergar el espinoso asunto hasta las elecciones parlamentarias de marzo.

Apenas un mes larguito después, dos factores dieron un vuelco al panorama. Humberto de la Calle ganó la consulta liberal, accidentada y criticada, y se publicó la última encuesta de Cifras & Conceptos. Esta, falible como todas, mostró cambios sustanciales. Fajardo creció bastante, si bien aparece de segundo —el primer puesto lo ocupa Petro con un 17 %—. Más notable, sin embargo, fue que Humberto de la Calle dio un salto del 3 % al 10 % en intención de voto y otro todavía mayor entre quienes quisieran que fuera presidente, pasando del 1 % al 9 %. Claudia López, en contraste, descendió en intención de voto del 10 % al 7 % y del 9 % al 5 % entre quienes la quisieran ver de presidenta.

Esto significa que De la Calle les quitó un pedazo de la torta a varios. Mucho a Claudia López, menos a Fajardo, quien de todos modos aumentó por su cuenta, poco a Robledo, a Petro o a Vargas Lleras. Igual, De la Calle se volvió un contendor por cuenta de la consulta. ¿Pasa con seguridad a la segunda vuelta? Lejos de eso, pero vaya que a estas alturas se ven un poco despistadas las críticas de quienes insistían en que las consultas en noviembre no sirven para nada: ¡sirven para dar saltos en favoritismo!

Claudia López tiene grandes virtudes: es honesta, estudiosa, valiente y ha ido acumulando experiencia, aunque también tiene defectos: es impulsiva y no le interesa el largo plazo, quiere resultados para mañana. No parece haber calibrado que para pasar a segunda vuelta necesita 40 veces más votos de los que le sirvieron para salir elegida senadora con holgura. Ha venido predicando sobre todo a sus convencidos, una estrategia claramente equivocada. Es de centro, pero sus métodos radicales la predisponen con los indecisos de derecha, mientras que las posturas programáticas la predisponen con los indecisos de izquierda. Para Claudia el ideal sería salir elegida presidenta, pero si esto no es viable, como no parece serlo hoy, supone uno que no estaría nada mal convertirse en la gran electora del ganador. Dicho de otro modo, Claudia tal vez debería empezar a pensar que su verdadera oportunidad es en 2022, no 2018; o si, como sugieren por ahí, se lanza con éxito a la Alcaldía de Bogotá, la aspiración presidencial se pospone hasta 2026. Le figura, en todo caso, un cambio de estrategia.

En cuanto a Robledo, puede usar la actual campaña para salir de su viejo encierro político o para enclaustrarse más en él. No sabemos qué está pensando.

A plata de hoy, la candidatura de centro oscila entre Sergio Fajardo y Humberto de la Calle. Tienen que sentarse a hablar... del dilema del prisionero.

[email protected]@andrewholes

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