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hace 1 hora
Por: Manuel Drezner

Dudamel en Bogotá

“Música de cámara para orquesta sinfónica”, así describió con acierto un crítico a la Séptima Sinfonía de Mahler, que presentó en el Teatro Santo Domingo, Gustavo Dudamel, el distinguido director venezolano, cuya meteórica carrera en el mundo de la música ha sido algo asombroso.

Asombroso pero no extraño puesto que el joven artista venezolano en sus presentaciones en Bogotá ha mostrado ser un director de categoría excepcional, que domina la música que interpreta y que la sabe transmitir al público. Su versión de la Séptima de Mahler, obra nada fácil, hizo el milagro de despertar al usualmente apático público capitalino, que le brindó una estruendosa ovación más que merecida.

La Séptima de Mahler (que algunos llaman, por razones misteriosas Canción de la noche) es una de las sinfonías puramente instrumentales del compositor y en este caso se trata de una obra de gran intimidad, muy serena y cuyas dos ‘músicas nocturnas’ o ‘serenatas’, que forman el núcleo de la obra, tienen momentos de una profundidad impresionante. Es quizás una de las obras menos conocidas de Mahler y por eso la oportunidad de oírla en tan excelente versión es algo para agradecer.

Quienes hemos sido veteranos asistentes a los conciertos en la ciudad recordamos cómo hace medio siglo Olav Roots con la Sinfónica de Colombia presentó la Cuarta Sinfonía de Mahler (con una excelente soprano que en esa época residía entre nosotros Toos Baas van Ben), la primera vez que una obra de ese músico se tocaba entre nosotros, y vimos con sorpresa la frialdad con que la escasa audiencia recibió esta obra maestra. Que la menos accesible Séptima que tocó el venezolano haya sido tan aplaudida por lo menos significa que nuestro público definitivamente ha madurado.

No sobra agregar que gracias a la labor del Teatro Santo Domingo, este año desde el punto de vista musical ha sido algo como hacía tiempo no teníamos, con la excelente programación no sólo con artistas extranjeros sino también —y esto es admirable— con mucha participación nacional. Dicen que Dudamel ha manifestado querer tener la posibilidad de venir con su excelente Orquesta Simón Bolívar, por lo menos una vez al año y si eso se cumple sería algo bienvenido. Ya lo hemos escuchado dos veces en menos de un año, de modo que no se trata de algún imposible.

 

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