Por: Daniel García-Peña

Duque no ha hecho nada por nosotros

“Hay un nuevo presidente en Colombia. Es buena persona, lo conocí. Lo recibimos en la Casa Blanca y dijo que iba a frenar el asunto de las drogas. Pero ahora están saliendo más drogas de Colombia que antes de que fuera presidente. Es decir que él no ha hecho nada por nosotros”. Así se refirió en estos días el presidente Trump al presidente Duque.

De inmediato, Uribe saltó a defenderlo por Twitter, como cuando el mayor sale a la calle a proteger al hermanito pequeño acosado por el patán del barrio y emitió un comunicado: “El partido Centro Democrático rechaza las declaraciones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump…”. Se desconoce reacción de la Casa Blanca.

Por un lado, este pequeño incidente evidencia, una vez más, el carácter errático de la política exterior de EE. UU. bajo Trump, que se la pasa maltratando a los aliados tradicionales (Europa, Canadá) y entendiéndose muy bien con dictadores como Kim Jung-un, fascistas como Bolsonaro o jeques asesinos como bin-Salman. Por otro lado, lo sucedido devela las enormes falencias de la política exterior colombiana bajo Duque, lo cual es mucho más grave.

Empezó el año desconociendo los protocolos establecidos para el diálogo con el Eln, lo cual no sólo es un abierto desacato a las reglas internacionales, al estilo de Trump, sino que sólo sirvió para arrinconar a Cuba, complaciendo a Marco Rubio. Y más recientemente, con la torpe decisión de objetar la Ley Estatutaria de la JEP, se ganó un jalón de orejas por parte de la ONU, el canciller perdió su viaje a Nueva York y la Corte Penal Internacional reafirmó su respaldo a la JEP.

Pero fue durante la visita a Washington el pasado 13 de febrero cuando se puso en evidencia que la política exterior de Duque reposa sobre dos pilares, que, en el fondo, es uno solo: alinearse incondicionalmente con Trump y liderar en América Latina el cerco contra Venezuela. Se pensó que así EE. UU. olvidaría asuntos como el aumento de los cultivos de coca y bastaría con echarle la culpa al gobierno Santos y prometer erradicar miles de hectáreas. Pero no le resultó. Es muy diciente que en la cabeza caótica de Trump lo único que se le ocurre decir cuando le mencionan a Colombia es que seguimos enviándoles drogas.

A la vez, Guaidó se desinfla cada día más. Alemania, uno de los primeros países en reconocer su presidencia interina, ahora no quiere recibir a su embajador, recordándole su compromiso de convocar elecciones en 30 días. Han pasado más de dos meses desde que anunció la “salida inminente” de Maduro y nada. Este fin de semana, en medio de las marchas, Guaidó proclamó que podría invocar el artículo 187 de la Constitución para solicitar la intervención militar. Pero lo cierto es que tiene la misma posibilidad de que algún país siga su llamado que de lograr convocar elecciones. O sea, ninguna. El cerco contra Maduro sólo ha servido para darle credibilidad a su discurso de que todos los males por los que atraviesa Venezuela son culpa del imperialismo yanqui y sus títeres.

Si nuestra política exterior depende de Trump y de Guaidó, estamos graves.

Mientras Duque está pendiente de EE. UU. y Venezuela, el Cauca le está recordando que su país está alborotado y en crisis. En vez de preocuparse por lo que piensa Trump, debe aprender de las lecciones del pasado y de otros países como Tailandia, que han demostrado que solo políticas de largo plazo y de carácter integral (¿recuerdan la reforma rural integral?) pueden acabar con los cultivos de uso ilícito.

El gobierno de Duque nos está devolviendo hacia atrás, abandonando la sustitución voluntaria y el desarrollo alternativo por la erradicación forzada, tantas veces fracasada. Mientras en EE. UU. un juez federal condena a Bayer-Monsanto por determinar que el pesticida Roundup que contiene glifosato causa cáncer, Duque argumenta ante la Corte Constitucional a favor de fumigar los cultivos de coca (y en consecuencia otros cultivos, la flora, la fauna y la gente aledaños) con ese mismo glifosato.

Nunca pensé estar de acuerdo con Trump, pero esta vez concuerdo con él: Duque no ha hecho nada por nosotros.

* * *

¡Aplausos para los compatriotas en Europa que han caminado de París a La Haya para denunciar el asesinato de líderes y lideresas sociales ante la CPI!

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* Profesor de la Universidad Nacional de Colombia y director de Planeta Paz.

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